Un negocio jalonado de tragedias

La Voz OURENSE/LA VOZ.

GALICIA

La muerte de un familiar del actual empresario de Josman revive la sucesión de nueve víctimas vinculadas al apellido Cabo

31 ago 2010 . Actualizado a las 02:21 h.

La maldición de la pirotecnia Josman va más allá del drama que ha diezmado a la familia Cabo durante los últimos decenios. Apellido ligado durante años a los fuegos de artificio con el nombre comercial de Cabo, ya como Josman, una sucesión de luctuosos sucesos desde el año 1981 acabó con la saga. La viuda del último fallecido tiró la toalla. Se hizo cargo de la empresa uno de los operarios que en aquel momento prestaban sus servicios en Josman, firma que entonces y hoy cuenta con gran reconocimiento en el sector. José Benito Salgado decidió mantener la marca. Ayer se enfrentó a la muerte de su cuñado, José Manuel Álvarez, en el enésimo episodio luctuoso que sacude al sector de las pirotecnias.

Sean cuales fueren los motivos por los que la víctima mortal se encontraba en una de las casetas de las instalaciones, fuese de visita o no, y sin que tampoco la Guardia Civil haya determinado las causas del accidente, la cruda realidad es que una vez más un accidente en un entorno donde la pólvora es materia prima se cobra la vida de un familiar de la persona que se encuentra al frente del negocio.

El accidente que puso fin a la saga de los Cabo ocurrió el 19 de febrero de 1997 a orillas del Miño. Esa noche, Manuel Cabo, su cuñado Eligio Rodríguez y otros dos empleados probaban material pirotécnico. Perecieron los dos primeros y uno de los operarios de la empresa.

Frente al infortunio

También en Josman, en las instalaciones situadas en el lugar de Cambeo donde ayer se produjo este suceso, el 28 de agosto de 1987 se truncó la vida de una niña de 11 años, hija de los propietarios de la empresa, juntamente con una empleada de hogar de la misma familia. Aquel había sido un golpe tremendamente duro, pero los responsables de la firma decidieron continuar con una actividad que en los primeros años ochenta habían tenido luctuosas consecuencias para otras personas, que llevaban el apellido Cabo como enseña comercial. Era su vida y acabaron dejándola en su trabajo.

El 2 de julio de 1984 fue en Sobral, también en Coles, donde se registró el episodio más grave de cuantos aparecen históricamente vinculados al apellido Cabo y a esta actividad tan vinculada a actividades lúdicas. Aquel día saltaron materialmente por los aires las instalaciones de Pirotecnia Cabo. Fallecieron el fundador, Antonio Cabo; sus hijos José Antonio y Santiago, junto con un yerno, Luis Fernández, y un nieto del primero de ellos, Juan Antonio, que con 18 años vio truncada su vida y las perspectivas de seguir creciendo en un entorno familiar que vivía el día a día instalado en el riesgo.

Más aún. Abril de 1981. Nuevamente un día 2 marcado a fuego, con tres muertos en la explosión de un taller dedicado a la elaboración de material pirotécnico. De los tres fallecidos, José Luis Cabo Requejo, que es quien abrió en la localidad de A Telleira, en el mismo municipio de Coles que ayer volvió a ser doloroso escenario de un accidente con pólvora.