Renfe habilitó autobuses entre Santiago y A Coruña

La Voz

GALICIA

19 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

A excepción de las seis cancelaciones, focalizadas en el eje atlántico, al ser el que presenta una mayor afluencia de viajeros, los trenes siguieron circulando pese a hacerlo a menor velocidad. De ahí que no se habilitaran autobuses salvo «para atender situaciones con demanda muy alta».

Este servicio alternativo se puso solo a disposición de los viajeros que querían realizar los trayectos entre Santiago y A Coruña, «porque es casi imposible conseguir autobuses para llevar a los pasajeros de cuarenta trenes, teniendo en cuenta además que la circulación no estaba cortada, solo era más lenta». Para poder continuar circularon con precaución y en continuo contacto telefónico con el puesto de mando.

Averías puntuales

Un fallo en la red informática que afecta a todo el tráfico ferroviario es una situación totalmente atípica. Las averías que en los últimos años han afectado a la comunidad gallega se centran en una vía o en una locomotora, o bien se deben a causas meteorológicas adversas.

En marzo de este año el tren Alvia que comunica Barcelona con Vigo sufrió una avería cerca de Zaragoza cuando llevaba 191 pasajeros a bordo, lo que provocó un retraso de casi seis horas en el viaje con destino a Galicia.

Hace prácticamente un año, en julio del 2009, un talgo con salida A Coruña y Vigo y dirección Madrid sufrió un retraso de dos horas por una avería en la localidad vallisoletana de Olmedo. En el tren viajaban más de cuatrocientas personas.

Este mismo año, en enero, un talgo con destino Galicia sufrió otra avería que obligó a dejar por motivos de seguridad dos de los vagones en Madrid, con lo que pasajeros que tenían su billete comprado se vieron obligados a viajar de pie al no haber asientos suficientes para todos.

Pese a que en estos casos que afectaron a la comunidad gallega las averías tuvieron su origen en las propias máquinas o en los vagones, la mayoría de los retrasos obedecen a cuestiones meteorológicas, por derrumbes o árboles que caen a la vía.

En enero, un millar de pasajeros se vieron afectados por un desprendimiento en Silleda, provocando incluso el descarrilamiento de un convoy de mercancías. La circulación no pudo restablecerse hasta casi 24 horas más tarde. Solo un mes antes, otro derrumbe en Lalín obligaba a desviar por Pontevedra los talgos entre A Coruña y Madrid.