Los días masivos del año santo

Por Patricia Blanco, corresponsal

GALICIA

La proximidad del 25 de julio condujo ayer hasta O Cebreiro a una gran multitud de peregrinos, para los que no hubo camas suficientes

19 jul 2010 . Actualizado a las 11:25 h.

El sol pegaba muy fuerte y, en fila india, las escasas sombras ya estaban ocupadas. A la una de la tarde, hora en que abre sus puertas el albergue público de O Cebreiro -al igual que todos los gestionados por la Xunta en Galicia-, la cola de peregrinos alcanzaba decenas de metros. Ni mucho menos conseguirían entrar todos. Unos confesaban haberse levantado a las cuatro de la madrugada para llegar con tiempo y lograr una litera. Saben que no son suficientes y corren. Es, para la mayoría, la parte más negativa del Camino. Hay muchas infraestructuras a lo largo de la ruta francesa, pero, sobre todo en los meses de julio y agosto, se quedan escasas.

Las 104 plazas del único albergue público de O Cebreiro se agotan en menos de nada estos días y sobre todo ayer, probablemente la jornada más masiva en lo que va de año. «¿Cuántos caben aquí?», preguntaba un caminante, viendo las escasas posibilidades. Contó uno por uno y llegó justo a esos que, después de mucho tiempo en la cola, recibirían la temida frase: «Ya no queda sitio, está completo».

Saben que caminan en los días más complicados por la proximidad del 25 de julio y entre ellos, con la incertidumbre y el cansancio acumulado, también se levantan ampollas. Los que llevan coche de apoyo son los últimos que entran en el albergue. No obstante, ayer, varios de esos peregrinos eran los que estaban al comienzo de la cola. Obviamente, las normas son las normas y así se les hizo saber. Salieron enfadados: «Nos han echado, venimos andando como los demás, con mucho esfuerzo y algunos de los que están entrando ahora han venido en taxi», argumentaban. La tensión se palpa en el ambiente y más teniendo en cuenta que, agotadas las literas del refugio y las camas de los hostales, solo tienen una posibilidad que no implique salir del pueblo: dormir al raso.