Impulsor del Camino y crecido ante la adversidad

GALICIA

Dinamizó la ruta del Apóstol desde Cartagena en 1999 y ahora peregrina, por decimosexta vez, en homenaje a un hijo fallecido

03 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Hay reconocidos muchos Caminos a Santiago («no de Santiago»): el del Norte, el de la Plata, el Portugués, el Francés... pero existe uno «especial» para esta historia, el que parte desde el puerto pesquero de Santa Lucía de Cartagena. Ese es para Casiano Navarro (y para las autoridades eclesiásticas que así lo reconocieron) el «Camino del Apóstol». «Existen muchas rutas -dice Casiano-, pero esta permite seguir los pasos del Apóstol». Dice cierta tradición que ahí desembarcó Santiago para cumplir con su labor evangelizadora, «hasta los confines de la tierra». Para darlo a conocer, Navarro y otros seis deportistas partieron de ese lugar en el año 1999, Xacobeo. A pie, alcanzaron Compostela el 25 de julio y posteriormente llegaron hasta Fisterra. «Es que para mí, hacer el Camino sin llegar hasta allí, tal y como hizo el Apóstol siguiendo la Vía Láctea, no tiene sentido alguno», apuntaba ayer en O Cebreiro.

Natural de Lorca, pero destinado en Murcia, donde ejerce como policía a sus 62 años, es también el presidente y coordinador nacional de la Asociación Todos contra la Droga. Destaca además como deportista y ha ostentando récords internacionales en marchas de atletismo. Recuerda la peregrinación de aquel año, desde Cartagena, como «apoteósica», sobre todo por la impresionante acogida de la iniciativa por parte de autoridades religiosas y civiles en las distintas localidades por las que iban pasando. «Hasta entonces, muy pocos o casi nadie había reparado en esa ruta». Así quedó erigido, concluye, como «un camino oficial para el futuro y para todos los peregrinos».

Dolor y amor por el Camino

Para Casiano Navarro, si bien aquella fue una peregrinación clave, la actual (decimosexta, por cierto) no lo está siendo menos. Junto a su mujer, para quien es la primera vez, partió a pie desde Roncesvalles, haciendo una media de 40 kilómetros diarios. «Este año se lo dedicamos a nuestro hijo, a quien después de cinco errores, los médicos le quitaron la vida». De eso hace menos de un año y las suyas son las duras palabras de un padre en el caso de una muerte inesperada en medio de aquel caos de la gripe A y por lo que ya ha emprendido su particular cruzada. «Se llamaba como yo, era deportista y solo tenía 26 años».

Como él mismo reconoce, las adversidades le hacen crecer. Lleva ahora, por tanto, un dolor reciente por el Camino, pero también un profundo amor por esta peregrinación hacia Compostela «que seguiré haciendo toda mi vida». Con respecto a esto, tiene también mucho que dar a conocer. En primer lugar, todo lo maravilloso que aporta, pero, en segundo, todo lo que se podría mejorar.

Armado de amarillo

Con toda su experiencia, constata no solo la mala señalización en algunos casos, sino incluso la alteración de las flechas para desviar el Camino por negocios con ánimo de lucro. Es una denuncia apoyada por muchos peregrinos y que, para él, deriva en un comercio «absurdo» que acaba por defraudar a los caminantes y cuyos precios, en algunos casos, incluso se podría calificar como «estafa». Para evitar la indecisión, en este nuevo Camino que está haciendo, viaja cargado de espray amarillo, como un día hizo el cura de O Cebreiro, Elías Valiña, y así va remarcando las flechas verdaderas camufladas por el tiempo o por intereses particulares. Echa en falta, además, más puestos de auxilio médico para el peregrino e información sobre los sistemas de traslado de mochilas, lo que evitaría «muchas secuelas».