Condenan al Sergas a pagar 280.000 euros por un fallo médico en el hospital Povisa
VIGO CIUDAD
Una mujer tendrá que ser indemnizada con 253.892 euros y su hija con 30.000 por las complicaciones médicas derivadas de una intervención en el hospital Povisa, en Vigo. Los hechos sucedieron en agosto del 2005. C.?M.?G. acudió al médico porque se había caído y tenía una fractura en la cadera. Estaba siendo tratada con anticoagulante oral (Sintrom), porque así se lo exigían sus condiciones de salud.
Ingresó en Povisa, un hospital privado que asiste a 142.000 personas del área de Vigo por un concierto con el Sergas. Los profesionales le suspendieron el Sintrom y le prescribieron otro anticoagulante, conocido como heparina de bajo peso molecular. Pero no a la dosis que le correspondía, sino a una más baja. Después, el hospital no hizo un seguimiento exhaustivo de los niveles de coagulación. Menos de dos meses más tarde, la paciente acudía a urgencias con una embolia cerebral. Le provocó una hemiplejia derecha y una afasia motora. La causa, según la demandante, fue la falta de anticoagulación.
La sentencia dictada por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Santiago asegura que tanto la Consellería de Sanidade como el Servizo Galego de Saúde -los dos demandados- reconocen en lo fundamental los hechos, pero alegan que el ictus se produjo por la situación médica que ya sufría la mujer previamente.
«Lesiones irreversibles»
Ahora bien, durante el proceso judicial quedó demostrado que sí hubo una relación de causalidad entre la actuación médica y las consecuencias. Las lesiones que sufrió la mujer son irreversibles y permanentes, como consta en la sentencia. Precisa de la ayuda de otra persona y tiene un grado de minusvalía del 99%. Desde el 2006 le ha hecho falta la asistencia de una tercera persona.
Por ello será indemnizada. Además, lo será una de sus hijas, porque convive con ella en el municipio de Gondomar. Después de todo el incidente, la familia recurrió. Pero se produjo una situación de silencio administrativo. Por eso, el abogado de la familia recurrió y el juzgado de Santiago le dio la razón la semana pasada.