La subcomisión del Congreso decidió también neutralizar el papel de los tránsfugas en las corporaciones locales, obligando a que las mociones de censura cuenten a partir de ahora con el apoyo de la mitad más uno de sus miembros más el número de ediles que hayan abandonado el partido por el que fueron elegidos. De esta forma, los tránsfugas dejarán de contar en la práctica en la votación de las censuras, siendo necesaria dicha relación numérica tanto a la hora de presentar en el registro la moción como en la votación de la reprobación del alcalde.
La subcomisión también aceptó elevar de 65 a 70 años la edad máxima para formar parte de las mesas electorales, aunque se podrán alegar motivos de salud para eludir dicha condición.
Por último, las candidaturas que quieran presentarse a los comicios deberán contar con el aval de alrededor del 0,05% del censo total, una medida con la que se quiere poner fin a las listas artificiosas montadas para hacerse con los listados del censo por intereses comerciales.