Velocidad y distracciones dispararon los accidentes mortales en abril

GALICIA

La cifra de muertes casi triplica a la registrada en el mismo mes del año pasado, cuando hubo seis fallecidos

04 may 2010 . Actualizado a las 09:37 h.

Un bebé de solo seis semanas es la última víctima del mes de abril en las carreteras en Galicia. Falleció tres días después de que el coche que conducía su madre fuese embestido por el de otro conductor que invadió el carril por el que circulaba la mujer. Ese siniestro sumó otra víctima: la abuela del bebé. Ocurrió en el corredor de O Morrazo, en Pontevedra, provincia que acaparó las peores tragedias de abril. Allí se contabilizaron 10 de las 16 muertes del mes.

Es la estadística del peor mes del año en lo que a víctimas mortales se refiere. Y lo es más aun por la enorme diferencia existente con abril del año pasado, cuando hubo seis muertos, la cifra más baja de víctimas mortales en las carreteras gallegas desde que se tienen registros. No es fácil buscar una explicación al incremento espectacular de accidentes respecto al 2009. Salvo que analicemos las causas y las circunstancias en las que se produjeron los accidentes mortales.

Como si una de una mezcla trágica se tratase, en abril se manifestaron en forma de accidente las peores actitudes al volante: la velocidad excesiva, las distracciones, el cansancio, el escaso uso del cinturón de seguridad y el consumo de alcohol. Y abril añadió una circunstancia más, que disparó la cifra de muertes: los accidentes con varias víctimas. El primero ocurrió en Agolada, donde murieron tres trabajadores que regresaban a casa tras toda una noche de labor. Y el último, en Caldas, donde perdieron la vida tres jóvenes al estrellarse un coche conducido por una chica que acababa de sacar el carné. Aun habría dos accidentes con dos muertos cada uno, uno en el municipio lucense de Quiroga y otro, el de la abuela y su nieta, en el corredor de O Morrazo.

Lo peor de todo es que mayo no ha empezado nada bien. Se repiten los mismos perfiles de siniestralidad, con la alcoholemia y el cinturón de seguridad como principales protagonistas, lo que indica una perseverancia en la peor actitud por parte de una parte demasiado importante de los conductores. María Victoria Gómez Dobarro, jefa de Tráfico en Pontevedra, es muy clara al valorar lo que sucede. «La cultura del consumo de alcohol está muy arraigada en Galicia. Tomarse un carajillo es lo normal antes de ponerse al volante», afirma. Ese es un riesgo que corren demasiados conductores, especialmente en la provincia de Pontevedra, que rompe todas las estadísticas con 450 positivos por alcoholemia cada mes. Este fin de semana murió en Lalín un hombre que salió despedido porque no llevaba el cinturón de seguridad. Viajaba en el asiento del acompañante de un coche cuyo conductor dio un positivo por una elevada alcoholemia. Dio 0,80 en la prueba de aire que le hicieron los agentes, muy por encima de la tasa legal (0,25) y de la penal (0,60), a partir de la cual el consumo de alcohol se convierte en un delito que puede ser castigado con la cárcel.