La llegada de una masa de aire muy frío del norte de Europa hace descender los termómetros en toda la comunidad
04 may 2010 . Actualizado a las 10:16 h.Las altas temperaturas que predominaron en abril permitieron a muchos gallegos disfrutar de la playa e incluso darse el primer baño del año. Pero quienes pensaron que el verano había adelantado su llegada deberán recuperar la ropa de abrigo del armario: mayo ha comenzado con un acusado descenso de las temperaturas, que han experimentado una brusca caída con respecto a hace tan solo un par de jornadas. Si el 28 de abril los termómetros marcaron entre 24° y 28° en casi toda Galicia, ayer las máximas se movían entre los 10° y los 14°, con la excepción de las Rías Baixas, donde rondaron los 17°. Mañana las temperaturas seguirán su descenso, incluso por debajo de cero en la montaña de Lugo, donde las predicciones avisan de nieve en torno a los 1.000 metros.
Esta repentina bajada de temperaturas se debe a la llegada de una masa de aire muy frío procedente del norte de Europa. La posición de un anticiclón al oeste de las islas Británicas ha creado una especie de pasillo que facilita el tránsito de vientos con una circulación norte-sur y que, por tanto, arrastran consigo las masas de aire frío, además de humedad y nubosidad. A esto hay que añadir el hecho de que el viento contribuye a que la sensación térmica esté por debajo de los grados que marca el termómetro, es decir, que se percibe mayor frío del que corresponde a la temperatura.
Alerta amarilla en la montaña
Esto se traduce en chubascos, más abundantes en la mitad norte, y nieve por encima de los 1.000 metros por la mañana, aunque ya por la tarde la cota ascenderá hasta los 1.200. Las nevadas se concentrarán en la montaña de Lugo y Ourense y se prevé que mañana continúen. De hecho, MeteoGalicia ha activado una alerta amarilla en la zona de Lugo por acumulación de hasta 5 centímetros de nieve.
No obstante, desde el departamento meteorológico autonómico afirman que estos cambios entran dentro de la variabilidad natural que caracteriza la primavera y que, si se consultan las estadísticas, no es raro encontrarse meses de mayo con presencia de heladas y hasta de nieve. En el caso de este año, se puede considerar que con este giro hacia la inestabilidad el invierno duro que ha vivido Galicia está dando los últimos coletazos.
Que esta situación será breve, ya que a partir del jueves las previsiones apuntan al inicio de una ligera mejoría, confirma que la inestabilidad es producto de los cambios que se experimentan durante la primavera. A partir de la segunda mitad de la semana Galicia se encontrará en una situación intermedia entre altas y bajas presiones, pero todavía con aire frío en altura. A medida que se acerque el fin de semana los chubascos irán remitiendo y habrá alternancia entre nubes y claros, mientras que las temperaturas volverán a los valores moderados propios de esta época.