La dirección del PSOE en Europa rechaza eliminar el voto exterior en comicios autonómicos, locales y al Congreso
GALICIA
«En lugar de eliminar el derecho de voto, lo que hay que hacer es dotarlo de más garantías y legitimidad».
14 abr 2010 . Actualizado a las 12:22 h.La dirección de las agrupaciones del PSOE existentes en Europa está dispuesta a rechazar activamente cualquier reforma del voto exterior que limite la participación de la emigración o impida a los residentes fuera de España tomar parte en el mismo número de comicios que los censados en cualquier punto del territorio estatal. Una representación de las 21 agrupaciones con las que cuenta el PSOE en Europa transmitió dicha postura en los últimos días a la dirección federal socialista tras conocerse que su partido había alcanzado un principio de acuerdo con el PP y con las principales formaciones nacionalistas para limitar la participación de la diáspora únicamente a la elección de un número reducido de escaños en el Senado, impidiendo que la emigración vote en las elecciones municipales, autonómicas y al Congreso.
«En lugar de eliminar el derecho de voto, lo que hay que hacer es dotarlo de más garantías y legitimidad», manifestó ayer a La Voz desde Suiza Marco Ferrara, secretario de Comunicación e Innovación del PSOE de Europa. «No se puede cortar un derecho a la participación como tienen el resto de los españoles porque haya habido sospechas de fraude, también lo hay alrededor de las prestaciones de desempleo y no se acaba con ellas, sino que hay que tratar de garantizar que no haya irregularidades», añadió el dirigente socialista en el exterior.
Circunscripciones propias
Antes de que los grandes partidos respalden oficialmente la reforma, como está pactada, y sea sometida a la votación de las Cortes, el PSOE europeo planteó a la dirección federal de su formación que se creen sendas circunscripciones para la ciudadanía exterior tanto en el Congreso como en el Senado. Los escaños asignados a dichos colectivos deberían tener, según su propuesta, un peso numérico acorde con el volumen de emigrantes con derecho a voto, dividiéndose, eso sí, las circunscripciones exteriores en dos para dar representación en ellas a la diáspora radicada en Europa y en América.
Ferrara aboga por abordar las reformas con consenso y sin prisas. «Francia se dotó en 1948 de escaños en el Senado para sus ciudadanos del exterior, y hasta 64 años después no lo tendrá también en su Congreso», apunta, a la vez que muestra su indignación con cualquier cambio que limite los derechos de sufragio para los españoles residentes en el extranjero.
Las agrupaciones socialistas de Europa defienden la implantación de urnas donde sea posible, pero apuestan más por el voto por Internet, así como por la eliminación del voto rogado, abriendo la participación a todo el censo sin necesidad de petición previa. «Hay que dotarlo de garantías y equiparar los derechos a los residentes en España», concluye Ferrara, que reitera el desacuerdo del PSOE de Europa con cualquier preacuerdo que pueda haberse alcanzado contra la participación igualitaria.