Un hermano marista jubilado acepta dos años de cárcel por hacer tocamientos a dos alumnas en Vigo

GALICIA

M.MORALEJO

La primera víctima tenía once años y la segunda diez; ambas eran alumnas del centro donde colaboraba el religioso.

01 jun 2021 . Actualizado a las 12:56 h.

Un hermano marista jubilado aceptó ayer por conformidad dos años de cárcel por un delito de abusos sexuales a una menor y el pago de una multa de 4.140 euros por otro delito continuado de abusos sexuales a otra pequeña. La primera víctima tenía once años y la segunda diez; ambas eran alumnas del centro donde colaboraba el religioso.

El implicado deberá indemnizar con 6.000 euros a una niña y con 8.000 a la otra, según la gravedad de los abusos. Ya ha consignado 12.000 euros en el juzgado y tiene un plazo de cuatro meses para abonar los 2.000 restantes. No podrá acercarse a las dos víctimas en cinco años ni ejercer la docencia durante seis. La pena de cárcel queda suspendida a condición de que no cometa más delitos en tres años.

Vista por conformidad

El acusado aceptó los hechos en una vista por conformidad que se celebró ayer en el Juzgado de lo Penal número 2 de Vigo. Se trata de Fernando Vecino, coruñés de 69 años, quien a lo largo de su carrera fue director de varios centros de su congregación en Galicia. Los incidentes ocurrieron entre febrero y abril del 2009, cuando el jubilado colaboraba en un despacho de la secretaría de un colegio privado concertado de Vigo.

La sentencia relata que los alumnos acudían al despacho fuera de las horas de clase a pedirle al hermano fotocopias y chucherías, como corazones de gominolas, que guardaba en un armario. La niña de diez años fue a buscar golosinas y el implicado, según la sentencia, la tocó en dos ocasiones por encima de la ropa y otra vez en la barriga por debajo de la camiseta. El segundo caso ocurrió el 27 de abril. La víctima, de once años, se presentó con una amiga y el jubilado le hizo tocamientos bajo la ropa al tiempo que le decía: «Qué callada eres y qué guapa eres».

El padre y el padrino de la segunda niña mostraron ayer su satisfacción por la sentencia porque el implicado aceptó hechos que antes negaba sin que la menor tuviese que revivir el episodio en el juicio. La pequeña contó en casa los abusos y su familia la llevó el mismo día al hospital. Fue reconocida por un forense y un psicólogo. «Estaba dolorida», recuerda el padre. «Estaba nerviosa, lo pasó mal, le costó mucho dormir. Denunciamos para que no le pase esto a nadie más, porque los Maristas tardaron en reaccionar», dijo. La familia la cambió de colegio en mitad de curso y siguió una terapia psicológica con éxito. Siete días después del abuso, un juez prohibió al religioso acercarse a ella.