Dos agentes de la Guardia Civil cuidaron de los hijos de una maltratada mientras ella era atendida en el hospital
GALICIA
A un lado, los niños de una mujer maltratada, y al otro, el presunto autor de las agresiones y padre de las criaturas. El panorama que se encontraron los agentes de la Guardia Civil que respondieron en la noche del jueves a un aviso por un caso de malos tratos en un domicilio de los alrededores de la capital ourensana fue poco menos que irregular y ya ha motivado que los funcionarios policiales informen al juzgado, después de que ellos mismos tuvieran que quedarse al cuidado de los dos menores mientras su madre era atendida en un centro médico. Y todo ello en presencia del sospechoso, al que no se pudieron llevar detenido hasta el regreso de la víctima.
Todo comenzó con un aviso de una mujer de unos 40 años al 112. En su llamada, aseguraba que su esposo la había agredido y solicitaba auxilio. De inmediato se puso en marcha un dispositivo policial que movilizó a una patrulla del instituto armado, cuyos agentes se presentaron en la vivienda en pocos minutos.
En un primer momento no encontraron a la víctima, aunque poco después descubrirían que se hallaba escondida en el sótano, atemorizada y con la cara y el cuerpo contusionados, aunque sin aparentes heridas graves. Dadas las evidencias, los agentes inmovilizaron al presunto autor de la paliza y avisaron a los servicios sanitarios, solicitando que enviasen una ambulancia con un médico para que la víctima pudiese ser atendida en el propio domicilio.
No lo consiguieron. Pese a que contactaron incluso con el 016, teléfono contra el maltrato, e informaron de que los menores, de 3 y 14 años, podían quedar desprotegidos si su madre era trasladada a un centro médico y su padre quedaba detenido, los servicios sanitarios decidieron enviar una ambulancia asistencial, cuyos sanitarios optaron por trasladar a la mujer a un hospital, quedando así en manos de los agentes la custodia de los niños, y del detenido.
El incidente no terminaría ahí, ya que pese a la gravedad de la situación, los servicios sanitarios tampoco se hicieron cargo del traslado de regreso a casa de la paciente, quien tuvo que ser recogida por otra patrulla de la Guardia Civil dos horas después.
Una vez en casa, ella trató de calmar a sus hijos mientras su marido era por fin trasladado al cuartel. Ayer por la mañana Antonio R.?L., de 60 años, quedó en libertad con cargos tras declarar ante el juez.