La polémica que ha levantado el caso, que para algunos ha sido considerado como una intromisión excesiva por parte de la Administración, motivó que a última hora de ayer el Juzgado de Familia de Ourense emitiese un comunicado explicando algunas cuestiones. Dado que fue esta sala la que acordó no suspender la tutela de la Xunta, se ha querido aclarar que la decisión fue adoptada «valorando primordialmente el propio interés del menor, por encima del de los padres, y en base, exclusivamente, a los informes médicos aportados en los que se alude a los graves padecimientos presentes y futuros que, de continuar con tal falta de disciplina alimenticia, puede ocasionársele».
Insisten desde el juzgado en que no se trata de una cuestión estética, sino de un grave riesgo para la salud del menor en función de los informes psiquiátricos. Y puntualizan que la decisión, en alusión al ingreso del niño en un centro, no va a suponer la ruptura de la relación familiar del menor con sus padres.