En Tomiño ahora padecen estrés térmico, pero en pediatría pasan frío en invierno y las ambulancias no llegan a la puerta
04 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.A partir del martes, el servicio de atención sanitaria en el centro de salud de Tomiño se realizará solo de mañana. El cartel que recoge el anuncio confirmado por el Sergas con el que se pretende evitar el «estrés térmico» que padecen el personal y los usuarios por las extremas temperaturas ya colgaba ayer en la puerta de las instalaciones.
«Es lo mejor que se podía hacer, estamos encantados, y eso que hoy solo hay 28 grados», señalaba una paciente ayer a media mañana. Se refería al interior del inmueble, porque afuera los termómetros marcaban 21 grados. «Esto no es nada si se compara con los 41 que llevamos sufridos», señalaban. Además, el Sergas ha realizado ya otras medidas correctoras, como la colocación de estores y algunos pingüinos, y prevé la colocación de filtros solares. Según la conselleira, «se primó el diseño arquitectónico, inadecuado en lo que respecta a la exposición solar».
Los sindicatos van más allá. «Hay más deficiencias técnicas y despropósitos en este centro, inaugurado hace solo seis meses», señaló CC.?OO. Y es que, aunque hubo que esperar a que llegase el verano para confirmar que el personal y los usuarios no estaban inmunizados contra el efecto sauna, que había provocado lipotimias hace dos años a alguno de los obreros que construyeron el edificio, ya conocen en carne propia lo que pasa en invierno o cuando llueve.
«Las ambulancias no pueden llegar hasta urgencias porque el vehículo no cabe por la rampa; si se maniobra mucho se consigue pero queda encajada y los conductores no pueden salir», denunciaba CC.OO. La Voz comprobó ayer cómo una de las ambulancias tuvo que parar a unos 20 metros.
Enfado entre los pacientes
«Hay que subir el bordillo para dejarla lo más cerca posible, pero ya no se puede arrimar más porque no se cabe», señaló el personal. «Es una vergüenza, además no tenemos ni una cubierta para refugiarnos», dijo indignada, desde dentro de la ambulancia, una mujer en silla de ruedas acompañada por un familiar.
Según confirmó el personal, «cuando los traslados son en camilla, hacen falta, además, como mínimo dos minutos para preparar el traslado desde la ambulancia y, si llueve, o un acompañante lo tapa con el paraguas o el paciente se moja». La acompañante de la mujer que ayer precisó este servicio manifestó también su malestar por el exceso de calor en las instalaciones. «Hubo una tarde que pensé que me iba a ahogar ahí dentro», señaló.
En pediatría, que es la zona más afectada por el «exceso de luminosidad y el calor», aseguraron también que se llevan la peor parte durante el invierno. «Como el termostato de la calefacción está en la planta superior, más caliente, se apaga al alcanzar la temperatura programada y nos quedamos helados; es terrible porque a los bebés hay que desnudarlos para explorarlos y pasan frío», manifestó el personal del centro.