El debate que PSOE y BNG impulsaron en la última etapa del Gobierno Fraga sobre la decisión de recurrir al endeudamiento para acelerar la construcción de infraestructuras puede reabrirse con el retorno del PP a la Xunta y de los socialistas y nacionalistas a las filas de la oposición. Desde luego, los datos de endeudamiento analizados ayer en la que fue la última reunión del bipartito aportan materia para la discusión. De los 497 millones de euros que suma la deuda de la Xunta, 233 corresponden a los compromisos adquiridos con las concesionarias de las tres autovías en servicio que tienen peaje en la sombra.
El régimen de concesión empresarial para contratar infraestructuras, que está regulado en Galicia por la Ley 13/2003, permite a la Xunta endeudarse para financiar obra pública. El anterior Gobierno del PP proyectó cinco autovías con ese procedimiento, de las que el bipartito ha inaugurado la que une Santiago y Brión (AG-56) y las de O Salnés y Barbanza. En los tres casos, son las concesionarias las que financian, construyen y explotan los viales. La Xunta abona cada año a esas empresas un peaje encubierto para evitar que apliquen un cobro directo a los usuarios, como en las autopistas.
Touriño recordó ayer que esas tres infraestructuras fueron proyectadas por el PP, aunque el bipartito incorporó al catálogo de infraestructuras en régimen concesional una más, con la conversión en autovía del segundo tramo de la autopista AP-53, entre Dozón y Ourense.
El presidente en funciones destacó que la legislatura finaliza con un descenso «significativo» en el nivel de endeudamiento de la Xunta, que pasa del 7,6% en el 2004 a un 6,9% en el 2008. «Temos tres veces menos incremento de endebedamento que o total das comunidades autónomas», significó. Detalló que, entre los entes clasificados como Administración pública, y que por tanto computan en el déficit, la deuda total asciende a 21 millones de euros, de los que 20 corresponden al débito del Igape con el Banco Europeo de Inversiones para financiar empresas privadas en situación de crisis. En cuanto a las empresas que no entran en esa clasificación, la deuda es de 305 millones, de los que 135 proceden de la financiación para construir la autovía entre Dozón y Ourense.