La eliminación de las diputaciones, el traspaso paulatino de sus competencias a Xunta y ayuntamientos y la fusión voluntaria de los pequeños concellos serán las tres reivindicaciones que el BNG tratará de conseguir en la próxima legislatura, según anunciaron ayer los nacionalistas en la presentación de sus propuestas para la organización territorial y administrativa de Galicia.
Para el candidato del Bloque a la presidencia de la Xunta, Anxo Quintana, decidir cómo se administra y organiza una comunidad «é o mínimo ao que ten dereito un país», y por ello anunció que su formación reclamará que la reforma del Estatuto contemple como competencia exclusiva para Galicia toda la normativa de régimen local y la que regula su organización territorial y administrativa.
El Bloque, que forma parte de los gobiernos de las diputaciones de A Coruña y Lugo desde el 2007 y cuenta en ellas con sendas vicepresidencias, mantiene que la realidad de Galicia, con 35.000 núcleos de población, es completamente diferente a la del resto del Estado, por lo que, según Quintana, no le sirven ni la distribución por provincias ni las «impostas» diputaciones. «Fan falta institucións novas, pero non sería admisible para aos cidadáns cargalos con máis cargas, máis burocracia e máis Administración, polo que hai que facer desaparecer algunhas paulatinamente e as que teñen máis papeletas son as deputacións», añadió Quintana.
Para el aspirante nacionalista, los organismos provinciales son además artificiales, invasores de las competencias de la Xunta y los ayuntamientos, e incapaces de dotar de servicios básicos a las pequeñas localidades. Por ello, abogó por «valeirar de contido as deputacións» de forma coordinada entre ellas y el Gobierno gallego, creando de entrada un plan de obras y servicios único de las instituciones provinciales para toda Galicia, pactado con la Xunta.
Áreas metropolitanas
La difuminación de las diputaciones debe ir, según el BNG, acompañada de la creación de organizaciones comarcales y áreas metropolitanas como estamentos intermedios entre los ayuntamientos y la Administración autonómica.
La incentivación de la fusión de los pequeños ayuntamientos gallegos (89 tienen menos de dos mil habitantes) es finalmente para el Bloque la tercera fase de la reforma territorial que debe empezar a abordar ya la comunidad. «Será un proceso pactado, nunca por imposición do Goberno galego e tampouco partindo dun mapa prefixado de concellos a desaparecer, pero a fusión dos microconcellos debe ser impulsada decididamente», concluyó el candidato nacionalista a la presidencia de la Xunta, que reivindicó el papel de los consorcios para dar servicios a los municipios que opten por dicha fusión.