«Hay indisciplina urbanística, pero es poca y no es soez»

J. C.

GALICIA

24 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La Cuota es el organismo supramunicipal que cuida del urbanismo asturiano. Los constructores le tienen más miedo que al lobo. José Antonio Cullía, un jefe de servicio con una larga experiencia sonríe ante ese poder y ofrece una clave que lo explica en parte: «En Asturias no tenemos otras instancias para compartir esas competencias, como las diputaciones. No hay dos niveles. Las cosas se aprueban o se rechazan aquí».

-Ustedes resuelven los proyectos en todos los ayuntamientos que no tienen planes de ordenación urbana...

-Esa es una visión muy antigua, porque todos los concejos lo tienen. El sistema es que nosotros controlamos la delimitación del núcleo rural al elaborar el plan. En toda la cornisa cantábrica hay una cierta facilidad para conseguir agua y por eso se admite ese asentamiento tradicional. El problema es que esos núcleos rurales se han convertido en segundas residencias, o en primeras cerca de núcleos urbanos. Nosotros lo que controlamos es que ese asentamiento rural lo sea efectivamente y que por tanto, se construya vivienda unifamiliar, sometida a una tipología específica. Ahora, aquí la gente no es cutre; acaba la vivienda lo mejor que puede. No existe eso de «si no acabo la vivienda no me pueden hacer nada».

-¿Frenan a los ayuntamientos con frecuencia?

-A los ayuntamientos y a los particulares. Los concejos, por su proximidad al ciudadano, no quieren ser los malos de la película. Y prefieren que sea una instancia superior la que diga que no. Hoy en día los ayuntamientos hacen informes neutros, estiman alegaciones sabiendo que nosotros vamos a decir que no. Lo que no cabe, y aquí en Asturias lo llevamos a rajatabla, es que fuera del núcleo rural solo se puede edificar vivienda unifamiliar aislada en el caso de que sea un agricultor. Eso produce mucha picaresca, es cierto. Pero, después de haber visto tantas, ya lo controlamos muy bien. ¿Hay indisciplina urbanística? Claro que la hay, pero es poca y, desde luego, no es nada soez.

-¿Cuentan con muchos inspectores para poder controlar esa indisciplina?

-Tenemos un cuerpo pequeño, al que se une el de Medio Ambiente y otros. La disciplina funciona, porque donde no llegamos nosotros, muchas veces aparecen las denuncias de los vecinos. Y, créame, si se detecta, paralizamos la obra. Mi lema es detectar la obra cuando empieza la ejecución. Si se acaba, ya es muy difícil, porque luego el ciudadano contrata un abogado y se mete en pleitos que pueden tardar años y años en resolverse. Pero todas las que hemos paralizado cuando han empezado a levantarse, todas se han derribado.