La AP-52 obligó a cerrar muchos negocios de la N-120, entre ellos el restaurante de los padres del diseñador José Castro, que ahora viven con él en Barcelona
10 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Una carta sobada por el paso de los años cuelga en el lateral de la que, en tiempos, fue la puerta principal de un restaurante de carretera. Sopa castellana, 400 pesetas. Lenguado, 1.400 pesetas. Esos son algunos de los platos que pueden leerse en la cartulina. Son tarifas de 1995, justo tres años antes de que la apertura del tramo de la autovía AP-52 que pasa junto al ayuntamiento pontevedrés de A Cañiza desviara el tráfico de la N-120. Este restaurante es solo una metáfora de lo que les ha ocurrido a muchos establecimientos que florecieron en los arcenes de la carretera.
Mirando a través del cristal aún pueden verse las grandes cortinas rosa que decoraban uno de los salones de bodas más populares de A Cañiza y del vecino Melón. Manuel Castro, el propietario, estaba el jueves podando árboles en la finca que rodea a lo que queda de aquel restaurante. La nostalgia le llena los ojos de lágrimas. «A carretera (por la autovía AP-52) machacounos. Toda a vida traballando e machacounos ben», repite.
Cuando la N-120 era la arteria principal de unión entre Vigo y la Meseta, el local funcionaba a toda máquina. «Aquí paraban camioneiros, excursións de todas partes, vodas e facíamos banquetes de ata 300 persoas. Á forza todo o mundo paraba aquí. Tiñamos habitacións, pero sacaron a estrada e houbo que pechar», relata.
El cierre se produjo «hai cinco ou seis anos», comenta. Con la clausura volaron también los empleos que generaba el local, «onde tamén traballabamos nós, a muller, a filla, o fillo menos, porque o fillo é deseñador», explica. El hijo es José Castro, uno de los profesionales españoles del mundo de la moda más internacionales. Su triunfo en París fue gestado en torno a la N-120. Puede que las cortinas del restaurante le inspiraran su popular rosa Castro con el que triunfó con su segunda colección en París. Cuando sus padres echaron el cierre al negocio, emigraron con él a Barcelona. Allí está su estudio de moda.