Los narcos españoles vuelven a tomar la rienda del negocio. Ahora no solo se encargan del transporte sino que también tienen capacidad económica para comprar la cocaína y distribuirla. Así lo prueba la red afincada en el Cantábrico que hace unos meses adquirió el velero Ultimátum . Su jefe, residente en España, se desplazó en abril a Argentina para negociar el precio de la droga con sus proveedores colombianos.
La mercancía ilegal salió de la República Dominicana y el velero la recogió en algún punto del Caribe. Eran 57 fardos de 30 kilos camuflados en sacos de pienso de engorde Agrocountry, fabricado en Venezuela para las granjas porcinas. Los dos tripulantes, un italiano y un venezolano, cruzaron el Atlántico con vientos favorables y pusieron rumbo a la costa de Santander, donde estaba previsto que unas planeadoras desembarcasen el alijo a 44 millas de tierra. Los narcos tenían preparada, además, una red para blanquear el dinero que ganasen con las ventas.
Abordaje
Pero el plan salió mal. La Brigada Central de Estupefacientes y el juez Garzón, de la Audiencia Nacional, seguían la pista a la red desde marzo. El pasado martes, la patrullera Petrel del Servicio de Vigilancia Aduanera, abordó al Ultimátum en mitad del Atlántico, a la altura de las islas Azores. Los geos descubrieron a bordo un alijo de hasta 1.600 kilos de cocaína.
La policía detuvo a cinco sospechosos en Bilbao y hace dos días la Superintendencia de Drogas Peligrosas capturó al jefe español, F.?S.?M.?F., en un hotel de Argentina junto a un cómplice de Río de la Plata. «El máximo responsable quería comprobar el éxito del transporte, pero desde lejos», explicó ayer el director de la operación Mistral, el comisario Francisco Migueláñez. En total hay nueve detenidos.
El velero, con los dos tripulantes arrestados, fue remolcado ayer hasta los muelles de la Etea, en Vigo, base del Petrel , donde fue registrado. Migueláñez calculó que el alijo está valorado en 193 millones de euros.
Las autoridades policiales descartaron cualquier vinculación con los clanes gallegos.