Touriño fue declarado oficiosamente «ciudadano carioca». El título se lo impuso César Maia, prefecto de Río de Janeiro, el equivalente al alcalde, quien explicó que se considera como tal a aquellas personas que permanecen un mínimo de 12 horas en la ciudad brasileña.
Cuando el presidente de la Xunta recibió ayer la distinción informal, en el marco de una recepción celebrada en el colosal palacio de la Prefectura, ya llevaba 14 horas en Río y había tenido tiempo de saludar a unos 600 representantes de la emigración gallega, de soltarles un discurso, de invitarlos a caipiriñ a y a empanada, provocando que algunos de ellos se marcharan después canturreando al autobús, pregonando su intención de votarlo en las próximas elecciones.
«Estoy acá, no estoy allá»
El presidente autonómico siguió imbuyéndose del espíritu carioca por la noche, dando un paseo con su esposa y algunos colaboradores por la playa de Copacabana, y tanto se enfundó en este papel que al día siguiente se resistió a regresar a la realidad e incluso jugó al regateo con los periodistas que recababan su opinión sobre la actualidad de Galicia y las declaraciones del líder del PPdeG, Núñez Feijoo. «Ahora estoy acá, no estoy allá», largó el jefe del Ejecutivo al primer intento, dejando escapar un ligero deje argentino, antes de retomar de nuevo su agenda para reunirse con los empresarios y recibir la Medalla Pedro Ernesto, la máxima distinción que otorga la ciudad carioca a sus visitantes más ilustres.