«Tan mal está a cousa que non nos queda outra que meter e sacar o coche do garaxe con lanterna»

La Voz

GALICIA

27 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

No saben las golondrinas que llegan a Mundín, en el municipio ourensano de Maside, a lo que se exponen cuando, temerarias, deciden posarse sobre los cables de cobre que llevan la luz al pueblo, la misma línea sobre la que pusieron sus pequeñas patas varias generaciones de aves.

Mundín tiene una vista privilegiada sobre las obras del tren de alta velocidad, que avanza imparable en nombre del progreso. Precisamente eso, el progreso, es lo que ha esquivado a los de Mundín, que tienen que apañarse con un tendido que, como poco, tiene medio siglo. Lo confirma una vecina de 71 años, que da fe de que los cables con los que se alumbra la aldea son los mismos que colocaron unos fulanos con unas escaleras cuando ella era una niña que no levantaba dos palmos del suelo.

Gane quien gane, en Mundín siempre empatan. Porque «empatar» -enlazar, según el diccionario, un cabo con otro- es lo que hacen los técnicos cada vez que un soplo de aire manda a tomar viento la maraña de cables que atraviesa el pueblo. «Aquí sempre están empatando, mire como está o tendido», dice José Ángel Martínez, que trabaja con una hormigonera, mientras señala un pentagrama de cobre en el que aparece, chapucera, una quiniela con más de una docena de empates.

Otro vecino describe la instalación como «feita de fíos de pescar» y lamenta que, eso sí, a la hora de pagar la factura les cobren como si vivieran en el centro de Ourense. «Tiñan idea de poñer unha liña nova, pero nunca máis se soubo», dice.

En la parte alta de Mundín, Delfín Rodríguez, que hará 91 años el 10 de junio, certifica que la instalación es la primera y única que han tenido en el pueblo, bien es cierto que los de la parte de abajo juegan con ventaja, ya que a ellos sí se les reforzó la acometida. Calle abajo, Olga Pousa se dispone a recoger la correspondencia del buzón. Y cuenta su peripecia diaria con la electricidad: «Temos un garaxe e sempre hai que meter e sacar o coche con lanterna, porque a luz nunca chega». De repente, ¡bum! Otra roca pulverizada para abrir paso al AVE.