«Quixemos entrar, pero era un inferno pechado por dentro»

E.?M.? / ?B.?A.

GALICIA

Los vecinos intentaron de todo para rescatar a las tres víctimas mortales

28 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

| Los vecinos de las cuatro casas que quedan abiertas en la aldea de Castrobó, en Aranga, lo intentaron todo ayer para rescatar a las tres víctimas mortales. Sobre todo al padre de familia; por unos segundos no evitaron que se lanzase a las llamas en las que estaban atrapados sus hijos. «Nós tamén quixemos entrar, pero era un inferno e estaba todo pechado por dentro. Manuel debeu meterse polas cortes», relataba una de las mujeres que vive puerta con puerta con las víctimas.

Cuando se vieron impotentes, llamaron a Arturo y José R. Gómez Roca, hermanos del propietario de la vivienda, que residen en Guitiriz. Juan Carlos Couto Villar, rememora que escuchó «como se romperan cristais». En un principio no sospechó que era un incendio; como tenía el coche aparcado en la entrada de su casa se creyó que alguien le iba a «roubar o coche». Por esta razón, se asomó a la ventana y entonces pudo observar «como a casa de Manolo estaba ardendo. Avisei á miña muller e ergueuse canda min». Lo mismo hizo otro vecino, Santiago, que tras el ruido bajó con su mujer y solo pudo observar el fuego.

Las tres familias intentaron adentrarse en la vivienda «pero era imposible». José Carballeira manifestó que las llamas eran de tal dimensión y el calor tan grande «que a cuarenta metros non había ninguén que se poidera acercar».

Viento fuerte

Los hombres rodearon la casa. «Valoramos todas as posibilidades para entrar», asegura Juan Carlos Couto, «pero aquelo era un inferno». Reconoce que no llovía, «pero o vento era tan forte que non nos permitía achegarnos a casa. Cada vez que o facíamos víñamos case sen aire».

La intensidad de las llamas era tan brutal que enseguida perdieron la esperanza y comenzaron a lamentarse: «A veces deixaba os rapaces ceados e deitados e el ía abrir o bar, polo que non é de extrañar que cando él chegara xa a casa estivese en chamas», indicó uno.

En lo que todo el mundo coincidió, incluido el alcalde de Aranga, Manuel Brañas, que ayer pasó horas junto a la vivienda, es en reiterar «o moito que quería este home os seus fillos». Nadie se explica por qué la familia tuvo tan mala suerte. «Ata coa chuvia, que ata as seis da mañá non comenzou a chover; eso si, despois xa non parou», se lamentaba una residente

Un agente confesó a uno de los hermanos del padre que lo más probable es que el fuego se iniciase en la lareira. Los vecinos indicaron que ayer por la mañana la víctima había estado levantando carne -sacándola de la tinaja con sal para colgarla encima del fuego del hogar-. Algo que para muchos inspira una hipótesis plausible: puede que Manuel creyese que había apagado bien los rescoldos de la lareira, pero unas gotas de grasa de la carne reavivasen el fuego, que prendió rápidamente en el piso de madera y se extendió a toda la casa por las vigas del mismo material que sujetaban la techumbre.

Los hermanos de Manuel Gómez Roca tampoco descartan que el incendio estuviese provocado por un cortocircuito, «xa que a instalación eléctrica da casa era moi antigua», según indicó Arturo Gómez Roca.