La víctima falleció al recibir un segundo disparo a bocajarro

M. T. / C. P.

GALICIA

17 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

vigo | Al menos uno de los dos disparos que el miércoles terminaron con la vida del joven vigués Xosé Álvarez Nión fue a quemarropa. Todo apunta a que el guardia de seguridad recibió el primer impacto a través de la ventanilla y que, una vez rota, sus asesinos optaron por rematarlo con otro tiro que asegurara su propósito. De hecho, uno de los dos casquillos percutidos que los agentes del Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil localizaron estaba en el interior del vehículo, mientras que el segundo se hallaba en el suelo, al lado del coche.

El atraco se habría frustrado cuando los ladrones se percataron de la presencia del vigilante y, sin darse cuenta de que ni siquiera estaba armado, le dispararon mortalmente. Los autores del homicidio utilizaron un arma de fuego del calibre 22 que se llevaron en su huida. Las dos vainas fueron ayer analizadas en el laboratorio de balística de la Guardia Civil de A Coruña. Miembros del equipo se trasladaron también ayer a Mos para continuar con la inspección y recogida de posibles pruebas en la zona y en el vehículo, que permanece custodiado en el cuartel de esa ciudad.

A falta de conocerse el resultado de la autopsia que ayer se le realizaba al cuerpo del joven en el hospital vigués Nicolás Peña, los hechos se habrían producido sobre las dos de la tarde, ya que Xosé Álvarez llevaba unas dos horas muerto cuando fue localizado por alguien que pasaba por la zona.