La organizadora del Mundial insiste en su nuevo reglamento y dice que los equipos quieren hacerse con el control del campeonato.
18 jun 2009 . Actualizado a las 20:19 h.La Federación Internacional de Automovilismo (FIA) sigue firme en la guerra que dirime con las escuderías de Fórmula 1 e insiste en mantener para el 2010 el polémico límite presupuestario. El encuentro el lunes entre expertos en finanzas de la FIA y la FOTA (asociación de equipos) no arrojó resultados, según comunicó la FIA, «porque los representantes de la FOTA no estaban dispuestos de ninguna manera a discutir sobre las nuevas reglas», según el comunicado del ente.
Por ello, las propuestas de la FOTA siguen distantes de las de la FIA y sigue sin encontrarse una posición común para sellar la paz y evitar la escisión de la Fórmula 1. «La reunión no pudo lograr su propósito de comparar las reglas de la FIA con las propuestas de la FOTA para encontrar una posición común», se expresa en el comunicado. «A falta de un diálogo adecuado, se discutieron las propuestas financieras de la FOTA, pero quedó claro que no serían capaces de limitar los gastos de un equipo que tiene recursos para gastar más que sus competidores», agregó. «Otra carrera de armamento financiera sería entonces inevitable».
Según la FIA, el objetivo de la FOTA es «hacerse con el control de la reglamentación de la Fórmula 1 y también con los derechos comerciales del campeonato». «Y esos son dos objetivos que la FIA no puede aceptar», asegura la federación. «Las regulaciones financieras de la FIA siguen por ello como fueron publicadas», concluye el comunicado.
La FIA estableció un límite presupuestario de 60 millones de dólares para la temporada el 2010, concediendo ventajas técnicas a quien se atenga a esa cifra, que hace más sostenible la Fórmula 1 y permite la entrada de nuevos equipos. Pero ocho escuderías están en contra de ese recorte tan drástico y de que haya dos reglamentos diferentes en función del gasto.
Las escuderías rebeldes, lideradas por la tradicional Ferrari, quieren continuar en la Fórmula 1 pero sólo si se da marcha atrás a esa norma. En otro comunicado posterior horas más tarde, la FIA explicó con detalle su posición ante la guerra y atacó principalmente a Ferrari y a su presidente, Luca di Montezemolo. En el escrito, FIA acusa a la FOTA de «querer apropiarse de la soberanía sobre las reglas y los derechos comerciales».
El viernes habrá una decisión definitiva sobre qué equipos competirán en el 2010 y se desatascará la guerra: o la FIA cede y hay acuerdo o los equipos organizarán una serie paralela a la Fórmula 1. La ruptura parece inevitable. «O solucionamos la disputa o tendremos una serie propia», dijo Di Montezemolo, también presidente de la FOTA, el fin de semana. Ya en el 2006 el riesgo de que apareciera otra serie fue grande. Entonces se impidió la fractura.
«Espero que en los próximos días podamos informar de algo positivo», dijo el director deportivo de Mercedes, Norbert Haug, uno de los pocos que son optimistas. Pero el conflicto entre Mosley y Di Montezemolo va ya más allá del reglamento y versa sobre el poder de la Fórmula 1.
El viernes, los equipos inscritos para el 2010 con condiciones deberán decir qué postura toman de manera definitiva. El acuerdo no parece ser deseado por ninguno de los dos bandos, aunque saben que pueden salir perdiendo todos. Ya el lunes la FIA fue contundente: «Hay claramente un elemento en la FOTA que está decidido a impedir cualquier acuerdo sin considerar el daño que podría tener esto para el deporte». El mensaje, aunque sin mencionarlo, tenía un claro destinatario: Ferrari y Di Montezemolo.