Un arrastrero en labores de vigilancia recogió dos pulpos sin vida y con olor a fuel Los rederos no pegaron ojo. Sin dormir, cuarenta y ocho horas de trabajo ininterrumpido, comida a base de bocadillos; y todo, para construir una barrera de trescientos metros de largo que se colocará frente a San Amaro y para tejer una red de 250. Eso es lo que hicieron cincuenta rederos de la Cofradía coruñesa en los dos últimos días. Un trabajo a destajo para armar a los arrastreros y los barcos del cerco para salir a la mar a luchar contra la marea negra.
Alberto Mahía?