El proyecto de la muralla impondrá el sentido único en Irmandiños

Rocío Pita Parada
Rocío Pita Parada FERROL/LA VOZ.

FERROL

Irisarri anuncia que la sustitución parcial de la tapia del siglo XIX por una verja metálica será «reversible»

24 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La remodelación del entorno de la muralla del Arsenal, dentro del proyecto de encuentro entre la ciudad y el recinto militar que el Concello negocia con el Ministerio de Defensa, modificará sustancialmente el tráfico en la zona. En el proyecto definitivo que la administración local debate con el departamento que preside Carme Chacón, se recoge que el Paseo de Irmandiños, la carretera que bordea la muralla hasta la plaza de Galicia, perdería un sentido de circulación.

Un «bulevar» con una única calzada concentraría el flujo rodado de entrada a la ciudad desde el muelle de Ferrol. Ese tránsito encontraría salida después, tras acceder al casco histórico, por la calle de la Iglesia. Es una de las modificaciones que contempla un proyecto con cambios sustanciales sobre el que se presentaba en el mes de abril en las jornadas urbanísticas que celebró el Concello.

Esta alteración del tránsito busca despejar la zona y, sobre todo, ganar espacio para habilitar una gran área verde como recuperación de la antigua alameda que en sus orígenes bordeaba el Arsenal.

Menos calzada, más césped

Según los planes municipales, que avanzaba ayer el propio alcalde, Vicente Irisarri, una calzada más estrecha dejaría espacio para la plantación de césped, árboles y carril bici de forma paralela al perímetro que traza la muralla. Parte de sus paños caerían y dejarían lugar a una verja metálica «robusta», como insiste el alcalde, que todavía negocia con Defensa las partes que se podrán derribar. Ayer repitió lo ya anunciado: que se mantendrán las columnas que separan cada paño del muro. Y que la intervención será «reversible», de manera que en el futuro, si se estima conveniente, vuelva a reponerse lo retirado. «A los más puristas del patrimonio creo que eso les consuela», dijo Irisarri.

En la última reunión mantenida en Ferrol el pasado día 10 entre responsables militares, municipales y los autores del plan, Defensa insistió en que el proyecto sea «global, no solo sobre la muralla», Es decir, que no se limitase a sustituir la tapia, sino que afectase a todo el entorno. Y siempre en el ámbito civil. Defensa aplaza para fases posteriores cualquier tipo de intervención que se adentre en suelo militar. «Nosotros también queremos que sea así, porque esto no es el proyecto de la muralla, sino el encuentro entre la ciudad y el Arsenal», apostilló.

La nave vacía, la prioridad

Y para ello tiene claros los pasos a seguir: primero, el más inmediato, conseguir el dificultoso derribo de la nave provisional del mercado. Se ganaría ya superficie para prolongar la alameda del Carbón para rememorar el que fue el origen de la primera alameda de Galicia. Pero no es suficiente. A largo plazo lo que se pretende es eliminar de la margen izquierda de Irmandiños cualquier edificio no histórico que ahora se alinea en este espacio. Sobrarían, por tanto, el actual mercado central de A Magdalena, pero se garantizaría la conservación de la concatedral de San Julián y la nave de la Pescadería modernista de Rodolfo Ucha.

Un mercado subterráneo

Pero la plaza desaparecería únicamente de la superficie. El objetivo es que se habilite el subsuelo como mercado, una posibilidad que se contemplaba en el proyecto inicial y que se recoge también en el supuestamente definitivo. Por el momento, no se habla de dinero. Solo se conoce que el derribo de la nave vacía del mercado costaría unos 100.000 euros, los recogidos en el borrador de los presupuestos para el próximo año. Tampoco de tiempos. «No nos imponemos plazos muy rigurosos. Por algo que lleva ahí dos siglos tampoco es cuestión de ponernos nerviosos», declaró Irisarri en referencia a la muralla.