El Constitucional deniega el amparo al promotor lo que ratifica su condena a pagar 300.000 euros por engaño
07 jun 2010 . Actualizado a las 15:56 h.El Tribunal Constitucional no ha admitido a trámite el recurso de amparo presentado por el constructor Enrique García Rey contra la sentencia que lo condena a pagar 300.000 euros por publicidad engañosa en la promoción de chalés de O Couto, cerca del monasterio del mismo nombre, en Narón. Con ello, el grupo de inquilinos de estos adosados que emprendió acciones en contra del promotor han ganado la última batalla. Es un caso de publicidad engañosa, dado que se prometía una urbanización con piscina y canchas de tenis, que no aparecían por ningún lado cuando les entregaron las llaves. El acusado ha abonado ya las indemnizaciones.
El pleito había comenzado en el año 2002 ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Santiago de Compostela con una demanda civil de juicio ordinario, que dio la razón al grupo de propietarios. El fallo fue apelado ante la Audiencia Provincial de A Coruña, que lo confirmó, pero el construcción acudió entonces en vía de casación ante el Tribunal Supremo, que también se pronunció en favor de los compradores de los chalés. Finalmente, ha sido el Tribunal Constitucional el que ha dado el carpetazo.
La sentencia ya firme condena al empresario Enrique García Rey a abonar 300.000 euros, aunque le daba la alternativa de construir la piscina, las canchas de tenis y otros elementos que aparecían en la publicidad de la promoción de adosados.
El magistrado Francisco Javier Míguez Poza del juzgado de instancia había dejado claro que los compradores de un piso o vivienda tienen derecho a que se les entreguen todos los servicios que aparecen en la publicidad de la promotora. Porque, decía en su fallo, la propaganda no puede ser ajena al producto que se compra.
Los demandantes habían tomado la decisión de acudir a los tribunales después de varios intentos de buscar un acuerdo amistoso con el constructor. El asunto se llevó a Santiago porque era donde estaba domiliciada la empresa principal del constructor.