La vida tras un gol en la quiniela

Beatriz Antón beatriz.anton@lavoz.es

FERROL

Si le tocasen 860.000 euros en una quiniela, qué es lo que haría.

04 dic 2009 . Actualizado a las 10:19 h.

Párese un momento a pensar. Si le tocasen 860.000 euros en una quiniela (o sea, unos 143 millones de pesetillas de las de antes), qué es lo que haría. ¿Tal vez se tumbaría a la bartola y viviría de rentas? ¿O preferiría seguir trabajando como todo hijo de vecino? Seguramente la mayoría de la gente se quedaría con la primera opción, pero Alejandro Rodríguez está hecho de una pasta especial. Hace año y medio, este ferrolano y un amigo se llevaron la alegría de su vida al ganar 1,7 millones de euros (a repatir a partes iguales) con una quiniela de catorce aciertos. Pero, lejos de amodorrarse y echarse a descansar, este hostelero decidió seguir en el tajo. Traspasó el mesón que tenía entonces - O Tanagra - y, hace unos tres meses, abrió su propio negocio en la calle del Hospital. Se llama La Herencia de Baco y es una tienda de productos delicatessen en la que lo mismo te puedes comprar un vino de 400 euros que una botella de agua Bling , con cristales de swarosky, a 42. «Pero no te vayas a creer que todos los precios son así; también tenemos botellas de vino desde 5 euros», apunta Rodríguez tras el mostrador de su tienda, donde despacha a los clientes de 10.30 a 15.00 horas y de 17.30 a 22.00. Con los pies en la tierra. Como pueden comprobar, a Alejandro Rodríguez la diosa Fortuna no se le subió a la cabeza. «Yo siempre tuve los pies en el suelo. Al principio lo celebré con mis amigos de la hostelería. Con Alfonso, con Pablo el de O Bacoriño, con Miguel de A Gabeira... Y también con la familia. Pero siempre tuve claro que iba a seguir trabajando. Yo soy un currante nato, lo gozo detrás de la barra y, además, no valgo para estar en casa». El único capricho que se dedicó Alejandro fue un cambio de coche -de un A4 pasó a un A5- y poco más. «Viaje no me hice ni uno», apunta el hostelero. «Puede ser que ahora viva algo más relajado, aunque la verdad es que a mí siempre me gustó vivir bien. Trabajando muchas horas, eso es cierto, pero con calidad de vida», apunta con naturalidad. Antes de la despedida, solo nos queda una pregunta. ¿Seguirá haciendo la quiniela? «¡Hombre claro, eso siempre!».