La bailarina ferrolana Cristina Montero estrena en el Jofre su primer montaje, que salta la frontera entre danza y teatro.
06 oct 2009 . Actualizado a las 21:19 h.¿Cómo se pasa de las zapatillas de punta y los tutús a lo más innovador de la danza contemporánea? Cristina Montero (Ferrol, 1978), ha pasado por todo este proceso desde que a los nueve años se agarró por primera vez a la barra de una clase de ballet, en el estudio ferrolano Rond de Jambe. Acabada la carrera de Danza Clásica, comienza a explorar otros caminos, de la mano de Juschka Weigel, Claudia Faci y Guillermo Weicker, entre otros; trabaja en compañías como 40 pasos, San & San, y se acerca al mundo de la interpretación, de la mano de la Escola de Teatro de Narón, y con todas estas maletas a sus espaldas, prepara su primer montaje. A medio camino entre la danza y la interpretación, convertirá el Teatro Jofre en una fiesta, con 1ª Party.
-¿Cuál es el camino que se sigue para empezar en el ballet clásico y seguir ahora en la danza contemporánea?
-Precisamente esta semana tenía que escribir un currículum súper reducido para poner en el programa... ¡Dios mío!, empiezas a pensar en las cosas que realmente has hecho, y la verdad es que son un montón. No hay una formación en concreto, tienes que buscarte la vida. Yo de casualidad caí en la Escuela de formación de actores y actrices de Narón, y allí sigo. Es lo que me faltaba por conocer de la interpretación.
-Da la impresión de que cada vez se salta más la línea entre danza y teatro...
-Hay cosas que no nos debemos saltar. La estructura sólida del teatro y de la danza clásica son muy importantes, funciona de cara al público. ¿Por qué hubo un lleno en el Pazo da Cultura de Narón para ver Giselle? Porque esa estructura funciona bien. Pero se pueden utilizar un montón de recursos. Es importante conocer la estructura, luego ya destruirás cosas... pero lo más sencillo puede ser lo más innovador.
-Hablas de la Escuela de teatro de Narón, y precisamente otro de los proyectos en los que trabajas ahora mismo es la Escuela de danza contemporánea....
-Es sorprendente. En este proyecto estamos Ruth Balbís y yo. Se nos propuso un día la creación de la escuela, y a mí me pareció la bomba, porque es complicado que un ayuntamiento se moje de ese modo. Creo que vamos a hacer cosas estupendas.
-¿Encontraría más oportunidades fuera de Galicia?
-En un sitio más grande tendría más oportunidades. Aunque en Galicia hay gente suficientemente formada, sin necesidad de salir. Ahora mismo es un buen momento. Por ejemplo, el Centro Coreográfico Galego está bien encaminado, o por lo menos lo estaba hasta ahora. Esto se tiene que seguir moviendo, sería terrible que ahora que han arrancado las cosas, se paren.
-El jueves presentas en el Jofre «1ª Party», tu primer montaje como coreógrafa, ¿qué nos vamos a encontrar?
-La gran oportunidad que te da este mundo es poder fusionar lo que quieras para contar lo que quieras. He optado por dejarme llevar por lo que tengo dentro, y que me apetecía sacar. Yo lo veo como una fiesta.
-¿Qué le diría al público que el jueves se siente en las butacas del Jofre?
-Es que no va a haber butacas, para empezar. Habrá algunas sillas, para que el público se siente donde quiera. Quiero que entren a viajar un poco por mi espacio, que se dejen llevar, que abran los ojos, los oídos, y los poros.