El textil perdió más de la mitad de sus empleos en el último lustro

FERROL

Peter John acaba de entrar en concurso voluntario de acreedores por la caída brutal del negocio

28 may 2009 . Actualizado a las 11:29 h.

Fue un sector puntero en la comarca, uno de los mercados sobre los que se asentó la diversificación industrial, pero en los últimos años ha ido adelgazando su peso y empleos a pasos agigantados. El textil, que llegó a sostener en Ferrolterra más de 2.000 puestos de trabajo, ha perdido en los últimos cinco años más de la mitad de sus plazas, tanto de las fábricas como de los talleres auxiliares.

El mayor exponente del inicio de la crisis en la que no ha hecho más que hundirse esta actividad fue el cierre de uno de sus principales emblemas, Unicén, que cuando entró en situación de quiebra, en el verano del 2003, era la compañía decana del sector en Galicia. Entonces supuso la supresión de cien puestos de trabajo directos y centenares, de indirectos.

Otro de sus exponentes, la fábrica de hilados y tejidos de Xuvia (Neda) acaba de aplicar un plan para redimensionarse y con el que afrontar las dificultades actuales del mercado. La última en entrar en crisis es Peter John, que acaba de acogerse al procedimiento concursal voluntario, o lo que es lo mismo, a la antigua suspensión de pagos.

La marca del soldadito inglés, que ha realizado los pantalones y uniformes de miles de niños ferrolanos, cuenta ya con un administrador que evalúa las posibilidades de reflotar la firma, ubicada en Narón y con una plantilla de 20 trabajadores.

La competencia desleal ejercida por los países asiáticos, a donde la mayoría de las firmas han deslocalizado su producción, ha hundido al sector en una crisis en la que la puntilla la han dado los problemas financieros a nivel internacional. Debido al propio funcionamiento de este segmento de actividad, que tiene que realizar las compras del material a confeccionar con más de un año de adelanto sobre el lanzamiento al mercado de las prendas, las fábricas se ven obligadas a disponer de liquidez para hacer frente a un gasto que no tiene disponibilidad de recuperación a corto plazo.

La brutal reconversión del textil dejó atrás en la comarca decenas de empleos de talleres auxiliares, muchos de los cuales cerraron paralelamente a la quiebra de Unicén. Las pequeñas firmas, que también trabajaban para otras compañías del sector, como Caramelo, son hoy prácticamente inexistentes.

En estos momentos, el mayor bastión del textil de la comarca es Inditex, aunque también corren tiempos convulsos en las plantas de Río do Pozo. Pull & Bear ha desviado la mitad de la actividad de su factoría naronesa a un centro logístico de Madrid. El pasado martes, los representantes de los trabajadores se reunieron con el alcalde, Vicente Irisarri, para transmitirle su temor por el futuro de la empresa y pedirle su apoyo. Además de abrir incertidumbre sobre su factoría naronesa, Inditex ha congelado los proyectos de ampliación y con ellos las posibilidades de expansión del sector en la zona.

No obstante, el grupo de Amancio Ortega emplea a más de 800 personas en sus plantas de Narón.