Viernes y Sábado | Antigua capilla del Torrente Ballester | 22.00 | 3,5 euros
29 may 2008 . Actualizado a las 18:34 h.El Concello de Ferrol se propuso que mayo fuese el mes de la danza. Y así ha sido. Primero recaló en la ciudad el Centro Coreográfico Galego (CCG) con su último invento escénico: Kiosco das almas perdidas . También hubo tertulias y talleres prácticos. Y, ahora, como despedida, la compañía Pisando Ovos llega al Torrente Ballester para ofrecer una doble sesión de danza contemporánea.
El tándem formado por David Loira y Rut Balbís se adueñará del escenario de la antigua capilla del centro cultural para presentar dos de sus producciones. Mañana le tocará el turno a 30.000 . Y el sábado, los dos bailarines danzarán al ritmo de N8 OHX .
El primero de estos dos montajes es una coproducción de la compañía con el Centro Coreográfico Galego. 30.000 pretende hacer reflexionar al público sobre la importancia del dinero en la sociedad actual y sobre la particular relación que se puede establecer «entre os cartos e as persoas», según explican sus creadores. Para ello, Rut Balbís y su compañero David Loira trabajaron sin descanso durante nueve meses. ¿Su objetivo? Buscar nuevos caminos dentro de la danza contemporánea para poder expresar lo que querían decir.
Y de 30.000 -uno de sus últimos montajes-, la compañía dará un salto en el tiempo para recuperar el sábado N8 OHX , la primera obra con la que Pisando Ovos se estrenó en los escenarios. En ella, Balbís y Loira encarnan a dos personajes que se encuentran solos, pero que, poco a poco, se van acercando para conocerse. La pieza habla sobre la separación espacial como factor que interfiere en las relaciones humanas y sobre cómo esa distancia puede condicionarlas.
Pisando Ovos nunca hubiera existido si las vidas de Balbís y Loira no se hubiesen cruzado. Eso ocurrió en el año 1997, cuando ambos estudiaban INEF en A Coruña. Enseguida se dieron cuenta de que compartían las mismas inquietudes y que a los dos les gustaban las acrobacias, la magia y la danza. Durante varios años continuaron su formación, hasta que, por fin, en el 2004, decidieron montar su propia compañía, Pisando Ovos.