«Todos deberían conocer la lengua de signos»

Eva Díaz

FERROL

Recién reelegida, cree que ése sería el mejor modo de integrar a quienes oyen y a los que no pueden hacerlo

16 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Teresa Gallo no siente que por haber nacido sorda se haya perdido las grandes cosas de la vida. Tiene familia, trabajo -es asesora técnica de la misma asociación que preside con brío desde hace seis años; acaba de ser reelegida-, en suma, tiene una vida feliz. Pero valiéndose en todo momento de su intérprete de signos, matiza: a diario tropiezan con obstáculos serios. -¿Cuáles? -El cine no tiene subtítulos para nosotros. En la televisión, los usan poco y no muy bien. Además, tenemos dificultades para comunicarnos si vamos sin intérprete. Me produce ansiedad entrar en una tienda y no poder entenderme con el comerciante. -Pero usted lee los labios. Claro que los demás no saben leer los suyos... -Exactamente. Además, nuestra forma natural de expresarnos es mediante el idioma de signos. A mí, como a los demás, me sale de forma automática. ­­-¿Es cierto que cada país, e incluso cada comunidad autónoma, tiene su propia lengua gestual? -Sí, en cada país es diferente. En España, la de Galicia varía algo de la de otras zonas. Y la de Cataluña es totalmente diferente. -¿No se está perdiendo la oportunidad de compartir un idioma universal? -Es que depende de las distintas culturas, la historia de cada lugar, los hábitos... -¿Cómo ve la integración de los sordos en el resto de la sociedad? -En la asociación les prestamos asesoramiento, los guiamos, ofrecemos cursos, sobre todo, de signos, no sólo para ellos, también para quienes oyen... Pero mientras no haya más personas dispuestas a aprenderlo, será difícil. Discreta, Teresa Gallo afirma que en cualquier centro público de Galicia hay cabida para un niño sordo. Otras voces van más allá y aseguran que la integración no es real. Es como si un niño de otro país se encontrara en un centro donde nadie hablara su idioma ni lo intentara. -¿Cómo actúan los padres de un niño sordo? -Al principio les resulta difícil asumir la situación, algo que comprendo perfectamente. Primero buscan soluciones médicas, como un implante coclear (un dispositivo electrónico), que no siempre funciona. Después buscan colegios especializados, pero son caros y hay pocos; en Galicia, ninguno. Finalmente, son los niños, cuando crecen, los que acuden a nosotros para aprender el código de gestos y encontrar apoyo.