Mougá guardará los nuevos misiles antiaéreos para las F-100 en el 2008

FERROL

El Ajema destaca la importancia de las instalaciones para la futura gestión de los sistemas de armas

13 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

La Armada prevé terminar durante el próximo año las obras de reforma de sus polvorines en Mougá. Los trabajos, cuya última fase se inició este año y que cuentan con un presupuesto de unos dos millones de euros, tienen el objetivo de adaptar las instalaciones a las nuevas armas con las que se equiparán las fragatas F-100. Se trata principalmente de los misiles antiaéreos Standard SM-2 fabricados por la firma estadounidense Raytheon.

El almirante jefe del Estado Mayor de la Armada (Ajema), Sebastián Zaragoza Soto, señala, en la recientemente publicada actualización de las Líneas Generales de la Armada 2007, que «la puesta en funcionamiento definitivo de los talleres de misiles y polvorines de Mougá deberá significar un aumento de nuestra capacidad tecnológica en mantenimiento de misiles».

Los SM-2 cuestan cerca de 300.000 euros por unidad y son la principal arma antiaérea de la Armada estadounidense. Miden cerca de seis metros y medio de largo, aunque cuando impactan contra el blanco se quedan en seis, ya que durante el vuelo se desprenden de un impulsor que les ayuda a despegar. Pesan cerca de 1.400 kilos y, los modelos más potentes, pueden recorrer entre hasta 370 kilómetros a una velocidad de 4.290 kilómetros por hora (son tres veces y media más rápidos que el sonido) lo que les permite alcanzar a blancos aéreos muy complicados, como aviones u otros misiles.

Los SM-2 no son desconocidos para las fragatas F-100. Durante las pruebas de los sistemas de combate de los buques desarrolladas en Estados Unidos, las tripulaciones realizaron entrenamientos con esas armas, diseñadas específicamente por los estadounidenses para complementar al sistema de detección y seguimiento de blancos Aegis.

El alcance, velocidad y precisión de los SM-2 permiten explotar las ventajas del Aegis, capaz de seguir más de 200 blancos de forma simultánea a una distancia de unos 370 kilómetros, muy similar a la máxima alcanzada por los proyectiles fabricados por Raytheon.

Los Tomahawk

El armamento de las F-100 se completará con otro misil estadounidense. Se trata de los archiconocidos Tomahawk, famosos por las últimas campañas bélicas de los Estados Unidos en la antigua Yugoslavia, Afganistán e Irak.

Con sus 6,25 metros de longitud, los Tomahawk, también fabricados por Raytheon, utilizan un sistema de guiado de alta precisión que supuestamente les debe permitir alcanzar su objetivo con un margen de error de alrededor de uno o dos metros en el 90% de los casos. El objetivo de tanta precisión es permitir «ataques quirúrgicos» que limiten las bajas civiles.

Según los cálculos de la Armada, las F-100 podrían estar equipadas con esos misiles en el año 2009. La Marina los considera imprescindibles para ampliar la «proyección de fuerza» de la flota y su capacidad de actuar en escenarios lejanos.