La palentina remontaba posiciones camino al podio cuando se cayó de forma violenta en el antepenúltimo obstáculo.
17 ago 2008 . Actualizado a las 22:09 h.Una fuerte costalada a 200 metros de la meta, cuando se batía por la medalla de plata, echó por tierra las ilusiones de Marta Domínguez en la primera final olímpica femenina de 3.000 metros obstáculos. La palentina rodó por la pista a media vuelta del final, al tropezar en el obstáculo que precedía a la última ría, cuando luchaba junto a la keniana Eunice Jepkorir y la rusa Yekaterina Volkova por la medalla de plata, una vez que la de oro estaba segura en poder de Gulnara Samitova-Galkina, vencedora con nuevo récord mundial (8:58.81).
En la tercera carrera de su vida en 3.000 metros obstáculos, Marta Domínguez conservó la cabeza fría para no cebarse en el ritmo delirante que impuso desde la salida la plusmarquista mundial y llegó a la última vuelta en la situación que le gusta, con todas las puertas abiertas para ganar una medalla. En tales circunstancias Marta Domínguez nunca ha fallado, de forma que sólo la desgracia ha podido privarle de la única medalla que falta en su historial, la olímpica. La cántabra Zulema Fuentes-Pila terminó duodécima en 9:35.16.
Cuando el 10 de diciembre pasado consiguió el título europeo de cross en Toro (Zamora), Marta Domínguez completó la triple corona continental. Había sido campeona de Europa al aire libre (dos en 5.000) y en pista cubierta (uno en 3.000). Ahora también en cross, pero tenía una espina clavada: los Juegos Olímpicos.
En Atlanta'96, con 20 años, cayó en las series de 1.500; en Sídney 2000 una enfermedad la dejó eliminada en primera ronda, y en Atenas 2004 no participó por lesión. Su ferviente deseo de triunfar en una final olímpica le llevó a olvidarse de los Mundiales de cross de Edimburgo e incluso de los Mundiales en pista cubierta de Valencia, pero la adversidad ha vuelto a perseguirla en su regreso a los Juegos.