Los dos partidos mayoritarios han roto techos electorales en feudos históricos, hasta el punto de que la brecha electoral y territorial que separa las comunidades con hegemonía del PP o del PSOE se ha agudizado en estas elecciones. Si algo han demostrado estos comicios es que tanto los populares como los socialistas pueden crecer aún más en lugares donde parecía que habían llegado a su tope electoral.
En el caso del PSOE, este proceso se da de forma definitiva en Cataluña, donde las candidaturas del PSC-PSOE suben un 5,86% gracias entre otras cosas al apoyo de antiguos votantes de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Este aumento de porcentaje en una comunidad más abstencionista que la media ha sido decisivo para que el PSOE bata su techo histórico en número total de votos (11.064.524 sufragios), pero sobre todo ha sido crucial para consolidar la ventaja de 16 escaños sobre el Partido Popular, la misma que en el 2004: el PSOE logró en Cataluña una diferencia de 18 escaños con respecto a los candidatos populares.
Tampoco hay que desdeñar el espectacular aumento en porcentaje de voto de los socialistas en el País Vasco: nada menos que un 10,87%.
La idea de ruptura del techo electoral en comunidades en las que una fuerza política ya es hegemónica se ejemplifica más claramente en el PP. Así, los populares suben en porcentajes superiores al 4% en tres de sus feudos tradicionales: Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana y Murcia.
Descenso
Las pérdidas más importantes se producen en Ceuta y Melilla, aunque no son trascendentes pues debería producirse un cataclismo electoral para que pierdan el único diputado que se juega en ambas.
Por tanto, es mucho más relevante el considerable descenso porcentual que experimentaron las candidaturas del PP en Galicia (2,65%).
También es destacable el aumento de la brecha entre el PP y el PSOE en Castilla-La Mancha, una comunidad en la que los socialistas suelen resultar vencedores en las autonómicas.