El expresidente insiste en mantener una neutralidad absoluta
24 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.¿Se puede hacer autocrítica sin que eso signifique renegar de Zapatero? De momento, hasta aquí llega el debate de las ideas en el PSOE. Los partidarios oficiosos de Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba se enfrascaron ayer en un fuego cruzado de declaraciones y comentarios a través de los medios y las redes sociales a cuenta de un artículo firmado por veinte exaltos cargos del Ejecutivo socialista bajo el título Yo sí estuve allí. En él acusan, de manera implícita, a los impulsores del manifiesto Mucho PSOE por hacer de querer endosar al jefe del Ejecutivo los errores de la legislatura en exclusiva para intentar salir libres de mácula.
En realidad, el texto no cita a los miembros de la plataforma de apoyo a Chacón -que tampoco reconocen abiertamente su respaldo a la dirigente catalana-, pero en el juego de lanzo la piedra y escondo la mano que ahora ha arrancado en el PSOE es fácil leer entre líneas.
Para empezar, fue coordinado por dos mujeres afines a Rubalcaba, la exsecretaria de Estado de Cooperación Internacional Soraya Rodríguez, y la exsecretaria general de Fomento Inmaculada Rodríguez Piñero, y cuenta con las firmas de otros amigos políticos del candidato del 20-N que hasta esta semana ocuparon segundos niveles en la Administración, como José Enrique Serrano, Justo Zambrana, Fernando Puig de la Bellacasa, Mercedes Gallizo, Diego López Garrido o Joan Mesquida.
Pero, al margen de los nombres, el contenido es inequívoco. «Tras la derrota sufrida en las últimas elecciones, los socialistas tenemos por delante mucho trabajo por hacer», reconocen casi con el mismo lenguaje empleado en el manifiesto lanzado el pasado martes. «Nos va a exigir inteligencia y un profundo ejercicio de autocrítica, pero también un profundo ejercicio de responsabilidad. Porque no sería decoroso que quien estuvo allí de manera evidente, y cabe decir entusiasta -cargan aquí las tintas- aspirase ahora a sugerir lo contrario».
Algunos de los que suscribieron estas palabras defendieron ayer que el contenido del artículo no tiene nada que ver con la batalla por la secretaría general y que lo único que se pretendía era hacer un reconocimiento y un agradecimiento a José Luis Rodríguez Zapatero. Lo cierto es que fue desde el entorno de Rubalcaba desde el que, el mismo día en que se puso en circulación Mucho PSOE por hacer, se lanzó el reproche de que el texto era «injusto» con el expresidente.
En concreto, consideraron una pulla a José Luis Rodríguez Zapatero que se dijera que la pérdida de credibilidad se debía en parte a que se tardó en «reconocer y llamar a la situación económica con el mismo nombre que la llamaban los ciudadanos» y a que se habían aplicado «ciertamente obligados», matizaban, «políticas contra la crisis ajenas» a su orientación ideológica.
Un aviso
El reproche de los rubalcabistas tampoco es inocente. En las filas de Chacón hay mucho zapaterista de primera hora de esos que sostienen, precisamente, que lo que ahora pretende la vieja guardia es convertir la era de Zapatero en un paréntesis. La bala lanzada por los exaltos cargos va, pues, directa a la fibra sensible de gente como Chacón, Juan Fernando López Aguilar o el ideólogo de Zapatero en la oposición, José Andrés Torres Mora que, por otro lado, se habían cuidado de subrayar en su manifiesto que el «quién» se equivocó no importa, porque los errores ya forman parte de la «trayectoria colectiva».
Las cuentas en Twitter de muchos dirigentes hirvieron ya el jueves por la noche con esta polémica. La presidenta del Partido Socialista Madrileño, Delia Blanco, en la plataforma de Chacón, se defendió así: «¿Pero por qué una autocrítica es contra ZP?» Y en respuesta a Consuelo Rumí, que decía cosas como «la autocrítica empieza por uno mismo», apuntaba: «Yo suscribo el reconocimiento a nuestro secretario general. Y lo he hecho durante toda la campaña».