Un centenar de personas han sido desalojadas. El fuego ha sido extinguido y los bomberos están ahora revisando el edificio.
16 jun 2011 . Actualizado a las 17:40 h.Cinco policías nacionales y un bombero han resultado intoxicados por la intensa humareda producida esta mañana tras un incendio en una obra de un local de Cádiz, han informado fuentes policiales. Los cinco agentes han sido trasladados al hospital Puerta del Mar de Cádiz, donde uno de ellos ha quedado ingresado.
La gran humareda que ha originado el incendio se ha extinguido ya y los bomberos continúan refrescando la zona y revisando el edificio. El fuego se originó sobre las 09.30 de la mañana cuando unos obreros instalaban poliespan como aislamiento en un local del bajo del número 12 de la calle Brasil de Cádiz, un edificio de doce plantas ubicado a pie de playa y cuyos vecinos, más de un centenar, fueron desalojados.
Las primeras hipótesis apuntan a que el chispazo que originó el incendio se produjo cuando los obreros del local cortaban con una sierra mecánica poliespan, un material que al arder provoca un humo tóxico.
Además de los cinco policías y del bombero intoxicados, uno de los obreros del local ha sufrido quemaduras leves en las manos al intentar coger un extintor de incendios al inicio del siniestro, según ha explicado uno de sus compañeros. Uno de los trabajadores ha relatado que el incendio se produjo muy rápidamente, cuando los operarios instalaban un aislamiento para el suelo, tras un chispazo que originó un fuego y una intensa humareda, por lo que todos ellos salieron corriendo del inmueble. Según este operario, uno de los obreros intentó coger un extintor, lo que le ha provocado quemaduras leves en las manos, mientras que uno de los bomberos que trabajan en el lugar ha resultado intoxicado por el humo.
Romaní ha indicado que la hipótesis que se baraja es que el chispazo se produjo cuando los operarios cortaban con una sierra mecánica el poliespan.
El edificio afectado, ubicado a pie de playa, tiene doce plantas y 140 viviendas, muchas de ellas pisos de veraneo que actualmente están vacíos.
Según Romaní, el hecho de que se desconozca cuantas casas están ocupadas y cuantas no, ha obligado a los bomberos a llamar puerta por puerta para comprobar la presencia de personas. Un vecino que se ha negado a salir de su casa, permanece asomado en un balcón de la décima planta.