La Xunta ve rota la equidad para financiar los servicios, y la oposición pide a Feijoo que se aplique
09 feb 2011 . Actualizado a las 12:23 h.La docilidad de Zapatero con las demandas de Cataluña y la habilidad de los gobiernos catalanes para rentabilizar su peso político y económico en Madrid suscitan en Galicia reacciones dispares a partir de una convicción que nadie discute: el trato preferente que la Generalitat recibe de la Moncloa. Esa deferencia, que ha vuelto a quedar de manifiesto en la autorización al Gobierno catalán para realizar una nueva emisión de deuda, fue censurada ayer por la Xunta como un incumplimiento del acuerdo alcanzado por todas las comunidades en el Consejo de Política Fiscal. Mientras el Ejecutivo gallego acusa a Zapatero de sustituir ese foro por una negociación bilateral, PSdeG y BNG apremian a Feijoo a «aproveitar as viaxes a Madrid» para negociar y subrayan las ventajas de un Estatuto competitivo.
La Xunta lamenta que el Gobierno «prime aos incumpridores» frente a comunidades que, como Galicia, hacen los deberes y aportan «solvencia e seguridade sobre a súa situación financeira». Critica que, aunque el Consejo de Política Fiscal aprobó el pacto sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas, el Ejecutivo central insiste en una apuesta por la negociación a dos bandas «en base a criterios políticos» que, denuncia, «ten causado o caos e a desvertebración do financiamento autonómico». Para la Xunta, ese pacto bilateral entre Zapatero y Mas dinamita el consenso alcanzado en el Consejo de Política Fiscal y los criterios de equidad y financiación de los servicios públicos.
Mayor presión al Estado
El PSdeG y el BNG coinciden en pedir a Feijoo que cambie los lamentos por negociación. La viceportavoz del Grupo Socialista, María José Caride, que se muestra prudente respecto al alcance real del acuerdo con Mas, responsabiliza al presidente de la Xunta de que Galicia no pueda beneficiarse de los compromisos económicos que Cataluña blindó en su Estatuto. El portavoz parlamentario del Bloque, Carlos Aymerich, recuerda a Feijoo que gobernar «tamén é presionar ao Estado».