Rubalcaba reconoce a la izquierda aberzale su esfuerzo, pero exige que convenza a los terroristas para que dejen las armas
ESPAÑA
El comunicado de ETA no colma expectativa alguna ni variará la política antiterrorista del Gobierno, pero Alfredo Pérez Rubalcaba se sintió ayer en la obligación de pasar la mano por el lomo de Batasuna, aunque fuera para decirle que aún necesita mejorar. «Yo no niego, porque sería negar la verdad -admitió Rubalcaba- que Batasuna esté haciendo esfuerzos, pero tiene que hacer el esfuerzo máximo, que es romper con ETA o convencerla de que lo deje del todo (refiriéndose a las armas y la violencia) y, si no, no va estar en las instituciones». Una de cal y una de arena. El discurso gubernamental pretende combinar el mensaje de firmeza con el de que no hace oídos sordos al movimiento emprendido por el mundo de la izquierda radical vasca, que nunca como ahora se había atrevido a ejercer de fuerza motriz de un proceso que conduzca al abandono de las armas.
Al Ejecutivo le interesa ahora que Batasuna siga tirando del hilo porque está convencido de que lo que nunca hará será romper con ETA. «Quiere arrastrarla hacia el final, pero no desmarcarse, no quiere crear un nuevo Aralar», en palabras del ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui. De ahí que intercale, aunque sea mínimo, algún mensaje de aliento.
El otro mensaje, el de «esto no basta, pero escuchamos», queda para el lendakari Patxi López y para el PSOE. «Al pueblo vasco hay que explicarle que sabemos dónde vamos y que la firmeza y la unidad es la que nos va a llevar al final» es el mensaje transmitido.
En los cálculos del Gobierno entra que la organización criminal siga dando pasos hacia la renuncia a la violencia como asegura el portavoz de Batasuna, Txelui Moreno, que hará, pero insiste en la idea de que 50 años de actividad criminal no acabarán de la noche a la mañana y en que su desaparición aún tardará mucho tiempo en llegar. «El proceso final -remarcó Jáuregui- será duro y complejo».