Cuestión de respeto

ESPAÑA

25 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Un don nadie se convierte en celebridad con unos tocamientos macarras de los que hablan todos. Un símbolo de la tiranía de lo vulgar que domina el espacio público de la sociedad actual. Pero si lo de John Cobra es malo, lo peor es que el frikismo haya contagiado a los políticos. Los micrófonos abiertos ya nos habían dejado un considerable muestrario del lenguaje soez de nuestros políticos. Aznar demostró hace tan solo unos días que la buena educación se la debió de dejar en la Moncloa y sabe levantar como nadie el dedo corazón. Y la penúltima prueba de la degeneración intelectual de algunos dirigentes políticos la ha ofrecido Rosa Díez, que al parecer no ha encontrado entre los miles de términos del castellano ninguno más apropiado para descalificar al presidente del Gobierno que recurrir al gentilicio que nos identifica a los gallegos. Un cambio semántico que, como ya lo ha reiterado, muestra cuál es el valor y el aprecio que siente por Galicia. Y no es cuestión de humor, como argumenta para justificarse sin dar marcha atrás, sino de respeto. El que se merece cualquier ciudadano, que tiene derecho a que no se degraden sus señas de identidad. Y el que debe exigirse a los políticos, que, en tanto que líderes sociales, deben dar ejemplo. Porque el lenguaje no es inocente.