El bum del ladrillo en Canarias fue el pasaporte que Felipe Pérez Carral utilizó hace ocho años para traspasar las fronteras de Ourense, rumbo a Fuerteventura. Fue el inicio de un viaje migratorio compartido con miles de gallegos, incluido su propio hermano, que todavía trabaja en esa isla, también en el sector de la construcción.
Poco tiempo después de su llegada al archipiélago, Felipe saltó a Lanzarote para tomar las riendas, como encargado, de la obra de un complejo residencial de lujo que en el 2003 empezó a levantarse en primera línea de la playa capitalina.
Tenía 41 años y vivió en la parroquia de Seoane (O Carballiño), aunque había nacido en Francia, donde estaban sus padres como emigrantes. Estaba casado con Jackeline Fernández Ferreiro, de 37 años, y tenía dos hijos: María (de 12 años) y Felipe (de 6).
Antes de comenzar en la empresa de Lanzarote pasó años trabajando en la construcción en Fuerteventura. Su mujer y sus hijos pasaban el verano en O Carballiño, los meses de julio y agosto, y regresaban 15 días en Navidad. Él venía más tarde y solía pasar una semana en esas mismas fechas.
Sociable y extrovertido
Se había adaptado bien a la vida en la isla, en parte gracias a su carácter sociable y extrovertido. Su esposa estaba deseando ver terminado el edificio para poder emprender un camino de regreso que nunca imaginó hacer en tan dramáticas circunstancias. Su viuda, que ayer se desplazó al lugar del suceso, se lamentaba amargamente de que el destino se hubiera adelantado al retorno de la familia a tierras gallegas.
Los compañeros del fallecido -una veintena de operarios, algunos de ellos también gallegos- no dejaban de repetir que cualquier otro día el encargado habría pasado la mayor parte de la jornada en las oficinas de la obra, introduciendo así el factor de la mala suerte en la ecuación del accidente laboral.
Incluso comentaban que precisamente con él, con Felipe, habían estudiado la posibilidad de trasladar al lunes la festividad de Todos los Santos, que cayó en domingo. Una decisión que, de haberse tomado, hubiera supuesto que los obreros no acudieran ayer, día en el que tuvo lugar el suceso, a su puesto de trabajo. El cuerpo del fallecido será trasladado hoy a O Carballiño, donde será enterrado.