La oferta del nuevo vicepresidente supone un aumento sustancial respecto a la que hizo Pedro Solbes
22 abr 2009 . Actualizado a las 12:19 h.El Gobierno tripartito catalán ha logrado su primera gran victoria en la batalla de la financiación autonómica. Manuel Chaves se comprometió ayer, tras reunirse con José Montilla en Barcelona, a que Cataluña no reciba menos financiación por habitante que la media de las comunidades españolas, una vez descontada la contribución catalana a la solidaridad interterritorial.
De acuerdo con el sistema vigente, si se toma 100 como la media nacional, a Cataluña le corresponderían unos recursos per cápita de 121 puntos, que una vez efectuada la nivelación se quedan en 94. La última oferta de Pedro Solbes, consistente en un incremento de 1.200 millones el primer año, 1.600 el segundo y 2.000 el tercero, suponía elevar esa cota a 97, aún tres puntos por debajo de la media española. Una oferta que fue rechazada contundentemente por la Generalitat, que no acepta un índice que quede por debajo de una horquilla de entre 103 y 105. Traducido en euros, 2.000 millones en el 2009 para llegar a 3.500 dos años después.
El vicepresidente tercero puso ayer las bases de un futuro acuerdo que supere un asunto que ha «enturbiado» las relaciones bilaterales, al reconocer que «Cataluña tiene que mejorar sustancialmente su financiación» y asegurar que «no es lógico que la financiación per cápita de Cataluña esté por debajo de la media española», como sucede ahora.
Las cifras y el modelo final están aún por concretar, aunque Chaves se comprometió a que el Estado aporte más de 8.000 millones adicionales al futuro sistema de financiación autonómica, un aumento sustancial sobre los 6.000 que Solbes había puesto sobre la mesa y que habían rechazado las comunidades autónomas. Serán la vicepresidenta económica, Elena Salgado, y el consejero de Economía, Antoni Castells, los encargados de discutir los números, en una reunión que mantendrán mañana en Madrid. En todo caso, Chaves se comprometió a que el acuerdo se cierre en mayo.
El siempre cauto y reivindicativo Montilla aseguró que la reunión ha marcado un «punto de inflexión» por los «avances satisfactorios y provechosos» registrados, que espera se concreten en las próximas semanas, en todo caso antes del verano, porque su paciencia «no es infinita». El presidente recordó que las relaciones entre la Generalitat y el Gobierno de Zapatero «no habían sido tan positivas» como él habría deseado, pero ahora existen la intención de desbloquear la agenda catalana.