El guardián de la caja, nombrado por Rajoy, era gerente del partido con Naseiro

ESPAÑA

Un perfecto desconocido para el público, Luis Bárcenas (Huelva, 1956) fue nombrado tesorero nacional del PP por Mariano Rajoy en el congreso de Valencia de junio del año pasado. Antes había sido gerente bajo los mandatos de Rosendo Naseiro -protagonista de un sonado caso de presunta financiación ilegal del partido, sobreseído al no ser admitidas las escuchas telefónicas como prueba-, y de Álvaro Lapuerta. No hay nadie que conozca como él las cuentas del PP.

Miembro de la ejecutiva popular, es aforado en su condición de senador por Cantabria, puesto para el fue elegido en el 2004 -fue Rajoy quien lo incluyó en las listas- y reelegido en el 2008. No deja de ser curioso que pertenezca a la comisión de suplicatorios de la Cámara alta, la misma que tendrá que votar el suyo si el Tribunal Supremo decide procesarlo. Su actividad parlamentaria durante la actual legislatura se limita a un intervención en comisión, porque aún no ha hablado en el pleno.

Las primeras informaciones sobre las supuestas irregularidades de Bárcenas llegaron en plena guerra de los espías entre marianistas y aguirristas. Entonces se le acusó de presionar a la Comunidad de Madrid para que la empresa de seguridad Segygur lograra contratos públicos. Pero fue al estallar el caso Gürtel cuando su nombre comenzó a sonar con fuerza. En una de las cintas, Correa decía que le había dado 1.000 millones de pesetas. «Yo, Paco Correa, le he llevado a Génova y a su casa», se jactaba el presunto jefe de la trama.

La reciente publicación de su elevado patrimonio lo puso contra las cuerdas. El tesorero compró al contado en los últimos años inmuebles valorados en más de tres millones de euros. Acosado por las revelaciones, Bárcenas, que siempre se ha mantenido en un discreto segundo plano, decidió defenderse y justificó sus propiedades por su «patrimonio preexistente». En una carta a un diario aseguró que gana 300.000 euros anuales por sus retribuciones de senador, tesorero y de las rentas e invocó sus fuertes ganancias en Bolsa para justificar sus ingresos.