«Yo en todo esto soy una víctima, van políticamente a por mí», afirma la presidenta madrileña
28 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La guerra interna entre Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre subió ayer un nuevo peldaño. La presidenta de la Comunidad de Madrid, muy molesta por la investigación interna sobre la presunta trama de espionaje que el líder del PP ha ordenado llevar a cabo, lanzó ayer un demoledor contraataque. Aseguró que Mariano Rajoy conocía desde el 2006 la existencia de dosieres supuestamente comprometedores para dos de sus hombres fuertes, el vicepresidente y portavoz Ignacio González y el consejero Francisco Granados, y no movió un dedo para investigar su origen.
Aguirre declaró que fue el propio político gallego quien la llamó para decirle que el entonces tesorero del partido, Álvaro Lapuerta, elegido por José María Aznar para gestionar las finanzas del PP en 1990, tenía informaciones privadas sobre ambos. «En el año 2006, a mí me llamó el presidente del partido, Mariano Rajoy, para decirme que el tesorero tenía unos dosieres de los señores González y Granados. Inmediatamente, yo pedí a los señores González y Granados que hablaran con el tesorero y que aclararan cualquier asunto que pudiera parecer que pudiera poner en duda su honorabilidad; se demostró que todo ello era falso y calumnioso», afirmó.
La reacción de Rajoy, según Aguirre, fue limitarse a decir que «no se le diera demasiada importancia», aunque admitió que ella no estaba presente cuando lo dijo.
Confusión de fechas
Los hechos relatados por Aguirre coinciden con una información que publicaba ayer El Mundo, aunque este diario los situaba en marzo del 2008. Una fuente próxima a Rajoy admitió ayer que este avisó a la presidenta de que Lapuerta tenía información sobre «datos y rumores» que afectaban a González y Granados, pero puntualizó que el líder del PP «nunca vio un dosier ni un informe». Aunque no recordaba la fecha exacta en que sucedió el citado episodio, sí descartó completamente que fuera en el 2008, como sostenía el diario.
Fuentes de la Comunidad de Madrid ratificaron que todo ocurrió en el 2006 y que Lapuerta exhibió ante el vicepresidente Ignacio González un solo folio en el que estaba contenida la información.
Lapuerta declaró el domingo que había sido espiado en mayo del 2008, de lo que informó al presidente del partido, tras lo cual presentó su dimisión ante el comité ejecutivo unos días después.
Aguirre ha negado reiterada y tajantemente desde el primer momento que su Gobierno tenga algo que ver con el espionaje a políticos, por lo que considera una agresión injustificada la investigación que lleva a cabo María Dolores de Cospedal por encargo de Rajoy. Entiende que su palabra debería haber bastado. Sin embargo, no ha querido hacer público su malestar.
Pero ayer sí lo hizo el portavoz del PP en la Asamblea de Madrid, David Pérez, que consideró que «no ha lugar» para una investigación interna, ya que ha quedado probado que las acusaciones contra el Gobierno regional carecen de base.
«Que se aclare cuanto antes»
«Yo me siento una víctima de todo esto, políticamente van a por mí», aseguró ayer la presidenta, que añadió que, por ese motivo, ella es «la principal interesada en que todo esto se aclare cuanto antes». Se mostró convencida de que «saldrá a la luz quiénes son los responsables de este asunto y quiénes hemos sido falsamente acusados de cosas que no hemos cometido en absoluto».
Por su parte, De Cospedal reiteró ayer que su partido quiere saber si hay algún tipo de responsabilidad judicial y política en la presunta trama de espionaje y que por ello ha emprendido la investigación interna, de la que no quiso dar detalles. Otra mujer de Rajoy, la portavoz parlamentaria Soraya Sáenz de Santamaría, expresó su confianza en que esa labor lleve al «esclarecimiento de los hechos».