Un accidente aéreo casi siempre se produce por una serie de circunstancias acumuladas, que a veces derivan en catástrofes. Afortunadamente, estos hechos son algo excepcional y los datos confirman que el transporte por aire es el más seguro de todos
22 ago 2008 . Actualizado a las 21:53 h.Si alguien dice que el avión es el medio de transporte más seguro del mundo y que un accidente como el del vuelo de Spanair JK 5022 acontecido el pasado miércoles se produce por la suma de muchos factores, es inevitable pensar que alguna compañía aérea está detrás de estas afirmaciones. Pero no. No es necesario preguntar a ninguna aerolínea para sacar estas conclusiones en días como estos, en los que periódicos de todo el mundo se hacen eco de la mayor tragedia ocurrida en la aviación española en los últimos veinticinco años.
Son los profesionales consultados quienes advierten de que es cuando tienen lugar estas lamentables catástrofes cuando más hay que esforzarse para evitar alarmismos. E insisten en la necesidad de ser «extremadamente cautelosos» a la hora de apuntar las posibles causas del suceso, ya que estas solo se conocerán tras las investigaciones de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (Ciaiac), organismo que depende del Ministerio de Fomento, único ente con competencias para esclarecer lo ocurrido. Según el Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España, es mejor no opinar hasta que no se analicen «hasta las últimas pruebas».
Desde el Sepla (sindicato de pilotos) manifestaban que la tripulación del aparato accidentado estaba «perfectamente cualificada y acreditaba gran experiencia en el manejo de un MD-82», modelo de la familia de los MD 80 construido por la compañía McDonnell Douglas, propiedad de Boeing desde 1997. Es un tipo de avión que ocupa los primeros lugares en las listas internacionales de naves comerciales seguras. Según confirma el Copac (colegio oficial de pilotos), entre 1959 y el 2007 estos aviones han tenido solo 0,52 accidentes por cada millón de despegues.
Situación económica
Hubo también voces muy críticas con respecto a todo lo ocurrido, especialmente las de quienes culpan de los hechos a la mala situación económica de la compañía, que en los últimos meses ha acaparado titulares varios por sus reducciones de flota, su anunciado expediente de regulación de empleo y por el abandono de algunas rutas.
El sindicato de técnicos de mantenimiento aeronáutico, Asetna, también había denunciado días atrás el malestar existente entre los técnicos de Spanair al hacerse pública una circular en la que se exigía a los pilotos realizar las inspecciones previas a los vuelos, en lugar de los técnicos, «porque no había suficiente personal». Y el Sepla había criticado antes del suceso el «caos organizativo» que se vivía en Spanair debido a las «gravísimas carencias organizativas y estructurales».
Estos argumentos, según el experto en seguridad de Colegio de Pilotos, Felipe Laorden, pueden ser criticables a nivel sindical, pero nunca deberían relacionarse con lo sucedido. «El dolor nos lleva a buscar culpables, pero antes de acusar hay que entender que un accidente de estas características no puede obedecer a una única causa sino que suele ser el fruto de una serie de lamentables circunstancias». Otro piloto experto, que pide mantenerse en el anonimato, insiste en que mientras no se hagan las investigaciones pertinentes, todo lo que se diga son «especulaciones».
Excepciones
«Por desgracia, estas cosas pasan, pero no solo encontramos desastres en el mundo de la aviación. Es cierto que tras un accidente como este el miedo se queda en el cuerpo, pero tras las primeras reacciones hay pedir a la gente que reflexione. Las catástrofes existen en todos los ámbitos de la vida y afortunadamente las estadísticas demuestran, en el caso concreto de la aviación, que los accidentes son excepciones», comenta Javier del Campo, comandante jubilado que actualmente imparte cursos contra el miedo a volar, una reacción natural que suele aflorar entre la gente tras sucesos como este. «La gente que tenía ya fobia a los aviones va a seguir teniéndola, pero, tras un accidente tan cercano como este, es probable que se desencadenen algunos miedos temporales. Lo mejor es pensar que, tras un accidente, la estadística incluso se reduce», sentencia optimista.