El PP quiso hacer ayer una demostración pública de unidad en plena crisis interna por la exclusión de Alberto Ruiz-Gallardón de las listas al Congreso. Rajoy consiguió congregar en un mismo acto electoral al propio alcalde de Madrid y a la responsable de su marginación política, Esperanza Aguirre. Lo que no pudo evitar el líder del PP es que el lenguaje gestual dejara claro que las heridas siguen abiertas.
Rajoy llegó a la conferencia sobre educación del PP acompañado de Esperanza Aguirre, Acebes y el resto de su guardia pretoriana, y se acercó hasta el asiento que ocupaba Gallardón, al que estrechó fríamente la mano. Lo mismo hizo Acebes. Pero no Aguirre, que observó la escena sin siquiera cruzar una mirada con el alcalde. Gallardón había llegado acompañado únicamente por su número dos en la alcaldía, Manuel Cobo, y había sido recibido con aplausos y gritos de ánimo.
Durante el acto, mientras Aguirre, Acebes y el propio Rajoy derrocharon humor y sonrisas, Gallardón permaneció con gesto serio y distante. Eso sí, no olvidó aplaudir con una entrega perfectamente descriptible algunos pasajes de la intervención de Aguirre. Al término de la reunión, la escena se repitió. Saludo apresurado de Rajoy a Gallardón y a Aguirre, por separado, y salida meteórica del regidor madrileño con el mismo semblante sombrío. Los mensajes de respaldo -«ánimo alcalde», «no te vayas»-, lejos de levantarle la moral parecían hundirlo más en su sensación de derrota.
Lo que no hubo es más rifirrafe. El presidente del PP ha ordenado poner fin al cruce de declaraciones en torno al caso Gallardón y los dirigentes del PP obedecieron. Nadie quería ver un micrófono para tratar el tema. En esa tesitura, hubo que recurrir de nuevo a los gestos para interpretar la temperatura interna de la crisis.
Gracias a todos
En el arranque de su intervención, Rajoy buscó el aplauso y la unidad al agradecer a todos la asistencia al acto. «A todos, muchas gracias», reiteró para dejar claro que el mensaje se dirigía de manera especial a Gallardón, que había hecho un esfuerzo al regresar desde Moscú con el único objetivo de asistir a un acto en el que no tenía prevista intervención alguna. Si la unidad política no se pudo ver, donde hubo uniformidad fue en el atuendo. Rajoy, Acebes, Gallardón y el coordinador del programa, Pío García Escudero, lucieron idéntico terno: chaqueta verde y camisa azul.