Los mercados se dan un baño de realidad: la crisis no ha acabado
01 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Muchos lo habían advertido: la euforia que los resultados de la cumbre despertó en los mercados podía acabar siendo flor de un día. No se equivocaron. El viernes eran evidentes las muestras de cansancio. Y ayer el escepticismo volvía a campar a sus anchas en unas mesas de operaciones que hace ya muchos meses que no entienden de términos medios. Mientras la presión sobre la periferia europea cobraba otra vez vida y regresaba a escena con renovadas fuerzas, a las bolsas les llegó la hora de purgar los excesos de la borrachera del jueves.
El Ibex empañaba así el final de un buen mes, el mejor desde enero. Despidió el último día de octubre -un mes de mal fario para las bolsas- con un recorte del 2,92 %, lo que encogió la ganancia mensual hasta el 4,78 %. Con los bancos otra vez como protagonistas destacados. Y esta vez para mal. No hay más que ver los golpes que recibieron los dos grandes: el Santander se dejó un 3,86 % y el BBVA, un 5,26 %. Peor lo hicieron las entidades alemanas y francesas, con descensos medios del 8 %, y sus bolsas, que cayeron más del 3 % cada una.
Pero donde más se evidenció que la crisis de deuda está muy lejos de su resolución fue precisamente en los mercados de bonos. El mejor termómetro del nerviosismo, la prima de riesgo de Italia, de la que muchos esperan sea la siguiente en morder el polvo, trepó hasta los 404 puntos, con la rentabilidad del bono a diez años por encima del 6,1 %. Tampoco le fueron precisamente bien las cosas a la española, que en los peores momentos del día sobrepasó los 350 puntos, para acabar cerrando ligeramente por debajo de ese imponente listón.
Último día de Trichet
Y eso que en el último día de mandato de Trichet, el BCE se empleó a fondo en la compra de bonos de ambos países, dejando en papel mojado el rumor que por la mañana corrió como la pólvora por las mesas de operaciones. Se decía que el nuevo presidente de la institución, el italiano Mario Dragui, no está por la labor de seguir gastando dinero y energías en una empresa que parece condenada al fracaso, al menos en el caso italiano.
Falta confianza
Para muchos analistas, lo que evidencia la escalada de la prima de riesgo italiana -también de la española, aunque en menor medida- es el regreso por sus fueros de las dudas que suscita en el mercado la capacidad de Europa para resolver la crisis griega y desterrar definitivamente el contagio. Por muchos acuerdos billonarios, pero sin detalles concretos que llevarse a la boca, que se alcancen. Sobre todo, cuando el fantasma de la recesión sigue revoloteando sobre las cabezas de los inversores. La última en alentarlo, ayer mismo, la OCDE con sus lúgubres previsiones.
4,78 %
Octubre
Pese a la caída de ayer, el Ibex termina octubre con una subida de casi el 5 %.
404 puntos
Riesgo italiano
Los bonos italianos a diez años se pagan ya otra vez por encima del 6 %.