La norma quedó prácticamente redactada en la época de la ministra Elena Espinosa.
02 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El real decreto lácteo ha dejado de ser una entelequia. El Gobierno aprobó ayer, tras largos meses de debate con las organizaciones del sector, una iniciativa que establece la obligatoriedad de contratos en todas las transacciones de leche cruda entre productores e industria. La norma quedó prácticamente redactada en la época de la ministra Elena Espinosa.
Tanto volumen como calendario de recogida y precio habrán de figurar en el contrato y, en consecuencia, serán conocidos por los ganaderos al entregar el producto. El decreto aprobado por el Consejo de Ministros deja al margen la evolución de precios, que se resolverá con unos índices de referencia -pendientes- para sortear problemas con las autoridades de Competencia.
El Ministerio especificó que la norma recoge cómo se aplicará la contratación en el marco del nuevo reglamento comunitario, que será aprobado en los próximos meses, y con el que se atiende a las demandas del grupo de alto nivel de la UE, que reclamó la legislación necesaria para fomentar los contratos.
El decreto recoge la posibilidad de que una organización de productores pueda negociar en nombre de sus socios todos los términos del contrato. Una opción novedosa en el ordenamiento jurídico español, que supone, según el Gobierno, una oportunidad para que los ganaderos puedan mejorar su posición en la cadena de valor. Los sindicatos, con todo, acogen la norma divididos. Unións Agrarias la considera válida para marcar las reglas de juego. Xóvenes Agricultores valora la obligatoriedad contractual, pero ve más sombras que luces. Para el SLG, impide la negociación colectiva de precios.