Toxo aboga por cambiar la «cultura del despido» por la flexibilidad pactada

EFE

ECONOMÍA

El secretario general de CC.OO. cree que la reforma laboral no está ayudando a crear empleo ni a reducir al «excesiva» temporalidad.

28 mar 2011 . Actualizado a las 14:58 h.

El secretario general de CC.OO., Ignacio Fernández Toxo, aboga por ir sustituyendo la «cultura del despido» en España por una flexibilidad en la organización del trabajo pactada entre empresarios y sindicatos que permita conciliar los intereses de ambas partes.

Toxo ha comentado en conferencia de prensa que el hecho de que el sindicato apoyara el acuerdo económico y social no significa que se haya solucionado el «conflicto» sobre la reforma laboral.

Se trata, ha apuntado, de una reforma laboral «negativa» que no está ayudando a crear empleo o a reducir la «excesiva» temporalidad y que ha motivado la recogida de firmas por parte de UGT y CC.OO. para presentar una iniciativa legislativa popular en el Congreso, que esperan registrar en torno al 15 de mayo.

Respecto a la reforma de la negociación colectiva, ha señalado que el diálogo con la patronal está siendo «difícil, muy complejo», aunque «avanza a buen ritmo».

Toxo ha asegurado que la «clave» de esa negociación es el apartado relativo a la flexibilidad interna en las empresas, que la patronal quiere dejar en manos del «poder discrecional» de los empresarios mientras que los sindicatos desean avanzar hacia un modelo basado en la participación de los representantes de los trabajadores.

Ha sido muy crítico por otro lado con los debates que se están manteniendo en la Unión Europea en torno a la salida de la crisis y la estabilidad del euro, ya que a su juicio se está planteando alcanzar esos objetivos a costa de los derechos de los trabajadores, reduciendo el papel de la negociación colectiva y recortando salarios y sistemas de protección social.

Las medidas planteadas en Europa, ha subrayado, renuncian al crecimiento y la creación de empleo, ya que dan prioridad a la corrección del déficit público, con «amenazas» incluso de multas para los países que incumplan esas directrices.

En un momento en el que hay en Europa 23 millones de desempleados, 4,6 de ellos en España, el paro «no merece la más mínima atención de los mandatarios europeos», ha aseverado.