«Hai aquí ata barcos de Vigo que nunca viñeran». José Blanco, armador de Portosín, lleva más de una semana trabajando en el País Vasco para participar desde el primer día en la costera del verdel. Como Blanco, otros diez cerqueros de la zona barbanzana están ya operando en el litoral cantábrico. El temor a que la cuota de caballa se agote de forma precipitada, como ocurrió el año pasado y el anterior, ha disparado las peticiones de los cerqueros gallegos para faenar en aguas próximas al País Vasco y Cantabria, que si no han zarpado ya en masa es porque el mal tiempo se lo ha impedido. Y esa abultada participación hace temer que si el año pasado la cuota dio para una campaña de once días, este «non creo que chegue para moito máis», señaló Benito González, presidente de las cofradías gallegas.
La primera jornada fue un poco decepcionante. La mayoría de los barcos no pudieron salir, precisamente por el mal tiempo. Y los que faenaron solo localizaron un poco de sardina y de jurel, nada de xarda.
Según datos de la Consellería do Mar, son más de medio centenar los barcos que se han desplazado hasta el País Vasco y Cantabria.