«Nos metemos en un triángulo de las Bermudas económico»

natalia bore MADRID / LA VOZ

ECONOMÍA

Inflación, parón en la economía y desempleo preocupan al sindicalista

06 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

«Ni éxito ni satisfacción». Para definir los motivos por los que las organizaciones sindicales suscribieron esta semana el pacto económico y social con Gobierno y empresarios, Cándido Méndez (Badajoz, 1952), secretario general de UGT, habla de «implicación y responsabilidad». Explica que, aunque no están de acuerdo con todo su contenido, han tenido que «corresponsabilizarse», porque ante la difícil situación que atraviesa el país, hacerlo es «un imperativo moral, incluso tragando sapos». Insiste en que su aportación ha servido para «corregir incoherencias» de la propuesta del Ejecutivo y para introducir mejoras «históricas».

-Véndame el pacto social en dos palabras.

-Es la expresión de la defensa de los intereses de los trabajadores en el presente y hacia el futuro, en la coyuntura más difícil que ha vivido nuestro país desde hace al menos 30 años, por no decir que no tiene precedentes en la época democrática. No son dos palabras...

-Ni su rostro ni el de Toxo mostraban una gran alegría en la firma. ¿Se han visto obligados a tragar un sapo?

-Yo no he utilizado ni la palabra éxito ni la palabra satisfacción en relación con el pacto. Sí he hablado de implicación y responsabilidad. Nos hemos implicado en una negociación muy dura y creo que hemos conseguido el mejor de los acuerdos que era posible en estas circunstancias. Y este resiste muy bien el ejercicio de comparar los planteamientos iniciales del Gobierno con el contenido del pacto. La comparación que mejor ilustra el esfuerzo de los sindicatos es esa. Pero hay otra, que es comparar la situación en Francia en relación con las pensiones y la decisión final del Gobierno y la situación aquí.

-Ha sido el mejor acuerdo posible entonces.

-Sí. El Gobierno decía: jubilación a los 67, para todos y solo a los 67; eliminar la jubilación parcial y restringir la anticipada. Ahora no es a los 67, sino en una franja entre los 65 y los 67 y las jubilaciones parcial y anticipada se mantienen. Y, a mi juicio, hay incorporaciones de alcance histórico, como es que se reconozca la prolongación de los períodos formativos de los jóvenes a efectos de cotización, y también se reconozca para las madres o los padres el tiempo de abandono de la actividad laboral para el cuidado de hijos. Estas dos medidas, en la práctica, suponen la neutralización del impacto de más dos años (de 65 a 67 en la edad de jubilación, de 35 a 37 de años cotizados) para las personas que están en esas situaciones. Y hay más mejoras.

-4,7 millones de parados es una cifra tan brutal que no parece que se vaya a resolver ni a medio plazo. ¿Nos espera una década negra?

-Creo que nos estamos adentrando en un triángulo de las Bermudas económico: estamos en un nivel de inflación del 3%, el crecimiento económico es de una décima negativa y tenemos un paro del 20%. Aquí hay un imperativo moral de implicarnos, incluso tragando sapos, en buscar una salida a una situación muy difícil, remar todos en la misma dirección y enviar un mensaje de salida. La situación es muy complicada y no veo en el horizonte otra muy distinta en el futuro próximo. Eso es precisamente lo que nos empuja a tomar medidas como estas.

«No he hablado de satisfacción o éxito en relación con el pacto, sí de responsabilidad»